Cibervagancia, falta de sueño y un juego de cartas.
Dos estudios sobre la falta de sueño. 2×1. Hoy hablamos de falta de los efectos de la falta de sueño en nuestra sesera. Dormir no es una pérdida de tiempo, es una excelente inversión; y si se practica acompañado y el otro no ronca, caballo ganador.
Falta de sueño, unos voluntarios, unas cartas en el casino y erre que erre.
Estudio sobre la falta de sueño y su incidencia en la capacidad de tomar decisiones lógicas, realizado por Jim Horne, de la Universidad de Loughborough “Sleep Loss Affects Risk – Taking”, Journal of Sleep Research. Invitan a unos voluntarios a que elijan cartas, de las que hay de dos tipos: las que les hacen ganar dinero y las que les hacen perder. No todas las mesas tenían la misma proporción de cartas ganadoras que perdedoras, y aquí es donde empieza el juego. Los voluntarios que estaban descansados y que habían dormido bien la noche anterior, aprendían inconscientemente a elegir bien las mesas con más proporción de cartas ganadoras. Los que presentaban falta de sueño, seguían escogiendo aleatoriamente de las cuatro mesas, sin parar a reflexionar. Erre que erre.
Falta de sueño y la cibervagancia en el trabajo.
¿Los trabajadores faltos de sueño tienen más tendencia a escaquearse navegando por internet? Pues parece que sí. Si cuando se duerme bien ya pasa… D. T. Wagner, Singapore Management University “Lost Sleep and Cyberloafing: Evidence from Laboratory and a Daylight Saving Time Quasi-Experiment”, Journal of Applied Psychology.
Se les da a los empleados que participan voluntariamente en la investigación un reloj que usaba acelerómetros (los movimientos que hacemos mientras dormimos son detectados) para medir cuántos minutos duermen durante la noche. Tras esa noche de control del sueño y al llegar a la oficina, se les pedía que vieran un vídeo en el ordenador de sus despachos. Aquí empieza lo bueno de la investigación. Sin que los voluntarios se den cuenta, los investigadores monitorizan el número de minutos que dedican a ver páginas web de entretenimiento en lugar de ver el vídeo, es decir, calculan el tiempo que el personal vaguea. ¿Y qué pasó? Pues lo que estás pensando: los que habían dormido mal la noche anterior eran más proclives al escaqueo.
Pero al fin y al cabo, ¿quién no se escaquea en alguna ocasión en el trabajo? Todos, a excepción de algunos que conozco que son unos artistas en el arte de no pegar ni chapa, y voy a ser original, no todos ellos son funcionarios.


