Ira. Unas sugerencias para no perder los papeles.
Pisar una mierda; que te adelanten por la derecha; que en una autopista de tres carriles te encuentres a un tipo que va a 80 Km justo por el centro; que alguien ocupe el asiento reservado del transporte público y no se levante al entrar una embarazada; enterarte de que la nueva novia de tu ex reúne las cualidades que justamente él detestaba; que te acusen en público de algo que tú no has hecho; ver cómo se aprovechan de alguien que tiene dificultades; presenciar en una reunión de trabajo cómo tu jefe se atribuye una idea genial que tú le contaste…
Unos cuantos motivos para enfadarse, y puedes añadir mil más.
Ira: emoción básica que surge especialmente cuando nos ponemos manos al volante. Rabia, furia, cólera, perder los estribos, perder los nervios y los papeles, enojo, explotar. En el mundo infantil: berrinche, rabietas y pataletas.
Dos tipos de ira, dos.
La ira adecuada sería aquella emoción que nos surge ante situaciones amenazantes que son reales: un accidente de tráfico, recibir una agresión por parte de otro, el ataque de un animal, que tú o tu familia estéis en peligro… Esa ira es adaptativa y beneficiosa. Nos puede salvar la vida.
Sin embargo, la ira inadecuada es una emoción ante una amenaza difusa (mecanismo muy similar al de ansiedad), es decir, cuando hay una reacción desmedida ante la situación en sí: que tu pareja te diga algo que te molesta, un pequeño conflicto en el trabajo… Esa ira es desadaptativa y genera conflictos gratuitos. En las parejas arrasa con el amor y con el compromiso.
Dos tipos de personas, dos.
Ahora simplifiquemos y veamos los dos tipos de personas que hay en el mundo, según Ben Rumson, el personaje borracho, jugador y pendenciero que encarna Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre. Te dejo el diálogo y el enlace a la película (es fantástica y más que recomendable; y la canción, también):
—Hay dos clases de personas en el mundo: los que se marchan y los que se quedan. ¿No es cierto Ben?
—No. Yo no lo creo. Hay dos clases de personas: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Eso sí que es cierto.
—No estoy de acuerdo, Ben.
—Porque no sabes de qué demonios estoy hablando. Soy un exciudadano de ninguna parte. A veces echo de menos mi hogar.
Siguiendo el ejemplo de Lee Marvin (vamos a ser un tanto reduccionistas, por lo que pedimos disculpas a los políticamente correctos y a la psicología ), hay dos tipos de personas: las que pierden el control y los papeles con rapidez, explotan y repiten ese patrón de funcionamiento día tras día sin enmendar el error; y las que ven la vida desde el sosiego y la calma, y si pierden el control en alguna ocasión, saben que tienen derecho a hacerlo, que no se acaba el mundo, pero intentan que no vuelva a ocurrir. Se esfuerzan.
¿Y qué me pasa, doctor? ¿Es grave lo mío? Pregúntale a Darth.
Molestia – Frustración – Enfado – Ira
Me encuentro con algo que me molesta (hay miles de cosas: que alguien no ceda el asiento a un anciano con muletas; que alguien se cuele en una cola; el típico pesado que no para de hablar en el cine). Entonces, como no me gusta lo que veo, me llego a frustrar y aparecen pensamientos del estilo: esto no debería pasar, es muy injusto, qué se habrá creído, de qué coño va. Y a continuación aparece el enfado, junto a más pensamientos que incluso provocan que éste crezca en aumento e intensidad: “Siempre igual, me cago en tó, joder, su puta madre, por qué a mí…”. Llegados a este punto, todavía puedo corregir y gestionar la emoción, dado que el enfado no me impide funcionar, no me bloquea.
Pero como no ponga freno, empiece a respirar fuerte y además siga diciéndome cosas negativas, aparecerá el ataque, la explosión: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà”.
Recuerda que en los ataques de ira inadecuada, Darth Vader gana, tal y como comentamos en el anterior post Un deprimido, Darth Vader y el lado oscuro de la Fuerza.
Nos centramos en la Ira inadecuada.
¿Quién es el responsable de la ira? ¿Qué pasa en tu cuerpo y en tu mente?
Recuerda que el principal responsable de lo que sucede en tu azotea eres tú y tu estilo de pensamiento. No es tu vecino, ni tu pareja, ni el conductor desnudo con peluca roja que conduce a 80 Km/h por el centro de la calzada. Ese discurso de: “Esto no debería suceder“, “Es horrible, siempre igual“, “¿Qué se ha creído?“, “Se va a enterar“, “Será cabrón”, “¿De qué va?”… Todo esto lo creas tú. Mejor dicho, nace desde tu lado oscuro de la fuerza, ¿verdad Darth?
Hay personas que tienen la costumbre de echar balones fuera y culpar a los demás de sus desgracias. Tranquilo, “errar es de humanos, pero echarle la culpa a los demás es más humano todavía”. Charles Chaplin dixit. En psicología este fenómeno se llama Locus de Control Externo. Así que lo siento: tanto en la vida como en tus reacciones, eres tú quien enciende la mecha. Y si se enciende, puedes aprender a apagarla; incluso puedes optar por tener una mecha más larga y sin bisturí.
Pero ¿por qué no es esto bueno? ¿qué le pasa a tu cuerpo?
- Libera adrenalina.
- Se activa el Sistema Nervioso Simpático.
- Los músculos se tensan.
- Tu corazón late más rápido, por lo que te activas más.
- La respiración hiperventila, y a más oxígeno, más excitabilidad celular.
- La mandíbula se aprieta.
- Se tensan los puños.
- Explosión. O no.
Unos cuantos trucos para no perder los papeles.
- Cuenta hasta diez y respira hondo. El truco de las abuelas no falla.
- Baja el volumen de tu voz. Si gritas, tu cuerpo se pone en guardia, ya que detecta una amenaza y se activa más.
- Háblate con palabras o expresiones que te ayuden a estar más calmado: Venga. Estoy exagerando. Relax. Tranqui. No es para tanto. Déjalo estar…
- En las discusiones de pareja, proponte la técnica de “Tiempo fuera“. Si es posible, sal del sitio dónde estéis, y deja pasar unos minutos para calmaros. Una vez que os hayáis relajado, intentad hablar de las desavenencias. No dejes que el sexo lo arregle; primero habla y luego intercambia.
- Piensa en un mentor, alguien que te gusta cómo actúa ante las situaciones de conflicto y proponte imitarlo. ¿Qué haría esa persona para no perder los papeles? Si él/ella puede, tú también. Copia, que todos lo hacemos.
- Desdramatiza y quita importancia a todas esas cosas que hacen que te exaltes. Recuerda que hemos venido a esta vida a disfrutar, y sobre todo, que estamos de paso.
- No seas busca-broncas. Un día de furia es una buena peli, pero una nefasta elección. La bronca desgasta mucho a los que tienes al lado. Perder el control no mola.
- Plantéate qué pueden pensar de ti los demás, qué imagen das cuando pierdes el control: inestable, impulsivo, depresivo, poco de fiar, agresivo… ¿Te gusta?
- Rellena tu vida de vivencias divertidas, amigos, actividades, deportes. A más experiencias, menos tensiones, más motivos para reír y menos razones para perder el control.
- Exprésate. Cuando haya cosas que no te gusten, esfuérzate y hazlas saber a los demás. Callarse y acumular motivos hace que al final lo pague quien menos culpa tiene.
- Escanea tu cuerpo para ver cómo te encuentras. Y si hay señales de estrés o tensión, actúa.
Recuerda que tienes derecho a sentir un ataque de ira, de la misma manera que los demás pueden tener ataques de estupidez. Si ocurre, date permiso, pide perdón y reflexiona en qué te has equivocado. Pero una y no más, santo Tomás. Y si vuelve a ocurrir, vuelta a empezar. No eres perfecto.
Si tu pareja utiliza la estrategia de perder el control como herramienta habitual para solucionar los conflictos, si te agrede y/o te tiene amedrentado/a, y además no hace propósito de enmienda, anímale a que cambie y mejore. Y si no se esfuerza en cambiar, y se refugia en el “yo soy así”, o “que la culpa es tuya” (esto es muy habitual), no sigas justificando sus conductas. Pide ayuda y dale puerta. Y no tardes mucho, hay personas que son incorregibles.
PD Te dejo un enlace a mi canal de Youtube en el que te cuento lo que he escrito en este blog. De nada.
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Gracias y que tengas un excelente día.





Nacho, me ha gustado tu artículo .Rápido,sencillo y con tu sello. En tan poco dices mucho. Un abrazo
Excelente post! Muy buenos consejos, es muy importante controlar ésta emoción. Un saludo y gracias. 🙂
Gracias Carmen. Un saludo