¿Te has planteado en alguna ocasión si estás bien de salud mental? ¿Si es necesario que vayas al psicólogo o psiquiatra? ¿si eres estable? Te propongo unas cuantas claves para saber si eres una persona psicológicamente sana.
¿Y qué es estar sano? Persona que pese a tener vaivenes emocionales, tiene los pies en el suelo, sabe que es lo real y lo irreal, no hace viajes astrales ni cree que es el elegido.

Un tablero con cuatro patas y cómo evitar que la mesa esté coja.

Hay 4 pilares básicos para que compruebes tu punto de equilibrio y de bienestar. Tu cuerpo (lo físico), el entorno (lo social y el contexto); tus pensamientos (lo psicológico); y cómo te sientes y expresas tus emociones (lo emocional). Pero primero, las recomendaciones.

Tu cuerpo. Un clásico “mens sana in corpore sano”.

  • Cuida tu alimentación y apuesta por una alimentación equilibrada. Apuesta por una dieta equilibrada rica en polifenoles (para los cerveceros una excelente noticia) y en ácidos grasos poliinsaturados.
  • Practica de manera regular algún deporte. Cuarenta minutos tres días a la semana puede ser suficiente.
  • Duerme bien y date el gustazo de una siesta de 30 minutos. Mejorarás tu rendimiento intelectual, tu concentración, y tendrás más claridad para tomar decisiones.
  • No te pases con el alcohol y evidentemente controla el lado oscuro de las drogas.

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Los amigos y las actividades.

Ya sabes aquello de dime con quién vas y te diré quien eres. Pues eso, que las amistades y las actividades sociales son más que recomendables para convertir tu vida en un lugar más seguro, más divertido y más habitable.

  • Rompe las rutinas y haz cosas diferentes.
  • Realiza actividades variadas e intenta llevar una vida activa. La vida es mucho más que ver el Facebook desde el salón de tu casa.
  • Muestra intereses sociales, eres miembro de una comunidad: involúcrate en ella y participa.
  • Queda con amigos. Unas cañas (o zumos) y unas risas espantan cualquier síntoma depresivo y mantiene a raya el estrés.
  • Disfruta de la compañía pero también de la soledad. La soledad, si es buscada, es una bendición.

Los pensamientos.

El secreto para detectar a una persona psicológicamente sana, es saber si su estilo de pensamiento (su manera de ver el mundo) es racional y que distorsiona muy poco la realidad. Bueno, y hay otros factores, si practica el humor, si es flexible, si es generosa, si se cuida y se quiere, entre otros. ¿Cómo es una persona equilibrada?

  • Es flexible y acepta los cambios.
  • Toma decisiones y asume riesgos.
  • Practica el pensamiento racional.
  • Tolera los errores.
  • Vive el presente. Esto, aquí y ahora.
  • Sabe disfrutar de la soledad y de la compañía.
  • Sonríe y es generosa.

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Cuando la mesa está coja. ¿Y cuándo debo preocuparme y plantearme pedir ayuda a un profesional de la salud mental? 

Aparte de los clásicos que habrás escuchado más de una vez como oír voces, creer que te persiguen, pensar que la tele hable de ti o tener hilo directo con Dios y no ser el Papa, te dejo con unas cuantas señales que pueden ayudarte a despejar las dudas sobre si es conveniente o necesario pedir ayuda a un profesional.

Unas señales para tener en cuenta:

  • No tener ganas de salir de la cama en todo el día.
  • Tardar más de 1 h en dormir durante más de 1 mes.
  • Despertarse muchas veces por las noches muchas noches.
  • Pasar más de 3 días sin dormir nada.
  • Llorar a diario durante más de 15 días.
  • Dejar de tener ganas de hacer cosas que te gustan y de salir a la calle.
  • Total desinterés por el sexo.
  • Episodios de miedo inexplicable.
  • Sensación continua de estar “al límite”.
  • Preocupaciones recurrentes que no te dejan tener otras ideas en la cabeza.
  • Manías que consumen todo tu tiempo libre.
  • Estar irritable todo el tiempo.
  • No encontrar sentido a la vida.

Las emociones y el tablero perfecto.

Nos falta una parte importante del tablero y sin ellas, esto no tendría sentido. Sin estabilidad emocional esta mesa está coja. Reconocer tus emociones y las de los demás, aceptarlas, gestionarlas de manera adecuada y por último, saber expresarlas, es garantía de atractivo social y por tanto, de éxito vital. La inteligencia emocional es sinónimo de bienestar, estabilidad y de felicidad, y lo mejor de todo es que se puede aprender y mejorar. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Este post ha sido fruto de la colaboración de Mila Fuentes, psiquiatra de la Clínica Ripalda, excelente profesional y mejor persona y de Nacho Coller, psicólogo. Puedes seguirme en la página de Facebook Psicología Salud y Deporte, página dinámica, con buenas colaboraciones y en la que cada día está dedicado a un tema diferente: sugerencias de libros, pelis, música, estudios de psicología, artículos, y lo mejor, la opinión de los seguidores.