Vidas paralelas. Diversión, sueños y sufrimiento
No sé si has escuchado en alguna ocasión hablar de las vidas paralelas, es algo parecido a imaginarte que vives una vida muy diferente a la que vives en la actualidad. Suele darse en momentos en los que uno está en una situación de vulnerabilidad vital y la imaginación te lleva a borrar los componentes negativos de lo que te está pasando es decir, soñar que vives en una vida ideal. Por ejemplo, cómo sería tu vida si te hubieras casado con aquella otra persona que te hizo en su día tilín, o mejor dicho, cómo sería tu vida si anduvieras en soltería. O si hubieras optado por aquella oportunidad laboral seguro que tu vida actual sería mucho más bonita de lo que es ahora, o si hubieras dicho sí aquella vez, esto sería otro cantar. O lo bien que te irían las cosas si no hubieras hecho o te hubiera pasado tal cosa en aquella fatídica fecha. Esta trampa psicológica de montarse vidas paralelas se basa en imaginarse un ideal de vida (libre de errores y casi perfecta, pura fantasía) unido a ser extremadamente crítico con lo que estás haciendo en esos momentos. A esto, hay que sumar el clásico: -pongo en duda las decisiones tomadas en el pasado y que no se pueden cambiar. O algo que es todavía peor para nuestra salud mental, aunque inevitable al mismo tiempo; que es no aceptar hechos que nos hayan ocurrido en el pasado por muy injustos que nos parezcan, como puede ser un accidente, una enfermedad o una muy mala noticia. ¿Qué sería de mi vida si no me hubiera pasado…? ¿Cómo estaría ahora si…?

En muy pocas ocasiones fantaseo sobre este tipo de vidas paralelas, aunque a veces y sin darme cuenta, caigo en este tipo de ensoñaciones. Lo que intento es que cuando me aparece esta trampa psicológica (un mecanismo clásico en los momentos que estamos vulnerables con la pareja, en el trabajo o en otras áreas de la vida) intento no dedicarle muchos minutos y no quedarme atascado ahí. Hacerlo me aleja de mi realidad sin darme respuestas para poder modificarla y me acerca sin más, a un sufrimiento gratuito e ineficaz. Otra cosa es hacer este ejercicio con la vida de algunas de las personas que me rodean; esto es un juego que puede resultar un tanto divertido.
Por ejemplo, en el bar en el que tomo café me imagino que los dos camareros de la barra son Rajoy y Puigdemont (o cualquier personaje con cierto impacto social como Pablo Iglesias y Pablo Motos o Fernando Alonso, Messi, Kiko Rivera, Aznar o el presidente de un banco, lo que más te guste o más rabia te dé). Estos nuevos personajes no han ejercido jamás la política, son dos profesionales de la hostelería. Sí, lo sé, podría haber escogido otras profesiones como brigadistas antiincendios, pirómanos, jueces y parte o dueños de un comercio de todo a un euro; pero quiero darme el gustazo de imaginarme como sería la jornada laboral de dos tipos, uno gallego y el otro catalán y escaquearme sin pagar la cuenta. ¿Quién será el jefe de cocina? ¿Y el dueño del restaurante? ¿Cómo aguantarían las impertinencias del personal? ¿Y vivirían sin propinas y sin personal pelota que les ríe las gracias? ¿Y si les dicen: jefe, la cuenta? ¿Y cómo llegarían a fin de mes? ¿Tendrían muchas varices? ¿Serían amables y seguirían a pie juntillas lo del cliente siempre tiene la razón?
Pasa un taxi, lo paro, le doy los buenos días y le pido que me lleve a la calle del Patriarca. Recibo un buenos días de vuelta y veo reflejado en el retrovisor el careto de Cristiano Ronaldo (bien podría ser Felipe Gonzalez, Trump o Angela Merkel) con un pendiente en la oreja derecha. Sin venir a cuento, el amable profesional del volante enchufa música reguetón y empieza a darme la brasa con el estado del tráfico de la ciudad, que si le cuesta llegar a final de mes y que tiene que trabajar muchas horas cada día. Como le miro por educación o le contesto con un ¡vaya, es que está el mundo que es la leche! el tipo confunde educación con interés y me sigue bombardeando con más información mis maltrechas y resecas meninges. Que si es seguidor de Susana Díaz y que anda mosqueado con Pedro Sánchez, que su programa favorito en la televisión es “Hombres Mujeres y Viceversa” y que se está sacando la ESO en una escuela nocturna. Una farmacia y un ibuprofeno por favor. Le pago, le dejo una propina de 15 céntimos y me mira con cara de pocos amigos -No llego a fin de mes, amigo- parece decir.
Son las diez de la mañana. Inicio mi trabajo en la clínica y en la sala de espera hay una persona que lo está pasando muy mal. Está muy enfadada con la vida y con el mundo, y lo peor de todo, es que tiene razón. Ha recibido una noticia que le ha dejado desolada, tocada y hundida.
A veces imagino vidas paralelas, y hoy es el día en el que me encantaría que la imaginación tomara forma de realidad. La vida es, y puede ser muy bonita, muy chula, pero a veces nos gasta verdaderas putadas. ¿Quién fue el gracioso que dijo aquello de “si quieres puedes”? Seguramente un insensato que vive vidas paralelas y desconoce la nuestra.

