¿Eres capaz de hacer viajes astrales?

Te proponemos que contestes unas preguntas de un sencillo cuestionario para saber de tus capacidades para realizar viajes astrales. La puntuación uno significa que no tiene nada que ver contigo esa descripción, y la puntuación cinco, equivale a un ¡”ostras” soy yo! Gracias por contestar, luego vemos los resultados.

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La Wikipedia define el viaje astral como “un tipo de experiencia mental subjetiva, por la cual muchas personas dicen haber experimentado una separación o «desdoblamiento» del cuerpo físico. El mismo fenómeno recibe varias denominaciones distintas: desdoblamiento astral, proyección astral, desdoblamiento corporal, experiencia exosomática o experiencia extracorpórea (out of the body experiencies, OBEs)”. El viaje astral consiste en una serie de percepciones en las que el individuo, pese a parecer despierto, experimenta la sensación de que su “yo”, o el centro de su conciencia, se encuentra situado físicamente fuera del cuerpo y, al mismo tiempo, algo elevado de éste. Desde esta elevada localización extrapersonal es desde donde el sujeto ve su cuerpo y el mundo. Los relatos de las personas que experimentan un viaje astral se organizan en base a esta perspectiva visoespacial elevada.
Por tanto, una OBE puede ser definida como la presencia de los tres elementos fenomenológicos siguientes:

a) La sensación de sentirse fuera de su propio cuerpo físico;

b) la presencia de una perspectiva visoespacial elevada (perspectiva parasomática),

c) la visión de su propio cuerpo (autoscopia) desde una perspectiva elevada.

La mayoría de los autores coincide en que las autoscopias se vinculan con una patología de la percepción del esquema corporal, disfunción de la propiocepción y de la cinestesia, alteración del procesamiento visual o vestibular, combinaciones de disfunciones entre distintos sistemas sensoriales o alucinaciones hipnagógicas. Numerosos estudios neurológicos sobre las OBEs (realizados en poblaciones diversas) revelan un alto grado de semejanza fenomenológica y psicológica. Estos fenómenos supuestamente paranormales aparecen aproximadamente en el 10% de la población sana y se han descrito en la mayoría de las culturas del mundo y pueden estar asociados a patologías neurológicas como epilepsia, migraña, neoplasias (tumores cerebrales), infartos, meningitis, intoxicación e infección y enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, depresión, ansiedad o trastornos disociativos (los consumidores de marihuana suelen pegarse buenos viajes). En situaciones de riesgo vital, el viaje astral equivale a ver una luz al final del túnel (¡A la luz, Caroline!), lo que se denominarían experiencias cercanas a la muerte (OBEs).

Una tríada para pegarte un viaje sin maletas: Concentración, visualización y relajación (y una revista del corazón).

magazines-1108800_640Coge una revista que tengas por casa. Si todavía no las ha leído, mejor que mejor y no la abras hasta que inicies este ejercicio (nos puede valer también cualquier libro que tengas por casa). Pon la revista o el libro boca abajo y y ábrela al azar por cualquier página (evita que sea la primera o última). Respira profundamente tres o cuatro veces e intenta entrar en modo relax. Concéntrate en algo que te relaje y que te dé paz y tranquilidad. Prueba a imaginarte que delante de ti hay una pequeña bola de luz, más o menos del tamaño de una pelota de ping pong. Bien. Ahora intenta hacerla más pequeña, así, un poco más, hasta llegar a convertirla en un punto de luz. Sigue respirando profundamente. Dale la siguiente orden a tu mente y utiliza ese punto de luz como paloma mensajera: “mente, quiero que vayas debajo de la revista, y me digas qué es lo que hay ahí”. Espera un par de segundos y expresa en voz alta la primera impresión de lo que has visto. Comprueba el resultado de lo que has visto con lo que hay en el libro o la revista. ¿Coincide?
Bien, ya has hecho un pequeño viaje, tal vez tu primer viaje. Si has acertado con lo que realmente hay, ¡enhorabuena! Mándanos un correo con tu dirección y teléfono, nos pondremos en contacto contigo a la velocidad de la luz, ¡Guau, eres increíble! Si no has conseguido saber lo que había en la revista, no te deprimas. Nadie en este mundo ha conseguido hacerlo. Lo que sí que has hecho, por el contrario, es practicar tres técnicas psicológicas necesarias para hacer viajes astrales y sin necesidad de marihuana: concentrarse, visualizar y relajarse.

Dos mujeres, un neurólogo y una experiencia extracorpórea.

Dos mujeres estaban siendo evaluadas en una operación de cirugía de epilepsia en el Hospital Universitario de Ginebra, cuando los neurocirujanos estimularon diferentes zonas corticales mediante un electroestimulador de Ojemann para localizar el tejido anormal que provocaba los ataques. Lo que se pretendía era identificar zonas adyacentes que participan en funciones elocuentes como el lenguaje, la audición, zonas motoras, emocionales u otras funciones cognitivas esenciales que deberían evitarse en la cirugía (lo que se conoce como mapeo cerebral). Olaf Blanke, un neurólogo de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza) que llevó a cabo los procedimientos, afirma que estas mujeres presentaban unos historiales psiquiátricos normales, y que quedaron atónitas ante la extraña naturaleza de sus experiencias. A medida que el electrodo estimulaba una región distinta del tejido cerebral, se pedía a la paciente que describiera lo que estaba experimentando.

El doctor Olaf Blanke con nuestra colega Marien Gadea en el Congreso Internacional de Neuropsicología 2015

El doctor Olaf Blanke con nuestra colega Marien Gadea, profesora de la Facultad de Psicología de Valencia, en el Congreso Internacional de Neuropsicología de 2015. Hablaron de meninges y de viajes.

Cuando a la primera de las pacientes (año 2000), se le estimuló el gyrus angularis derecho (una zona multisensorial que une la visión con la sensación corporal), se le indujo una experiencia extracorpórea completa. Cuando la corriente fluía en esa zona de su cerebro, dijo: “Estoy en el techo. Estoy mirándome las piernas”. Y cuando la corriente cesó, afirmó: “Estoy de nuevo sobre la mesa. ¿Qué ha pasado?”. Otras aplicaciones de corriente cortical devolvieron a la mujer al techo, y le hicieron sentir como si saliera de su cuerpo, flotando y con las piernas colgando. Cuando cerraba los ojos, tenía la sensación de estar haciendo abdominales y su tronco se acercaba a sus piernas. “Debido a que la posición que la mujer sentía en el espacio y su posición real en él no coincidían, mentalmente proyectó la mejor forma de convertir su confusión en una experiencia coherente”, afirma Blanke. Luego llegó a la conclusión de que debía de estar flotando y alejándose, a la vez que miraba hacia abajo.

¡Doctor! Hay una figura misteriosa debajo de la cama que me tiene dominada.

La segunda de las pacientes se trataba de una estudiante de 22 años a la que en 2004 se le implantaron electrodos en el hemisferio izquierdo del cerebro. Olaf Blanke describe la experiencia de esta manera: “Estábamos comprobando las áreas del lenguaje cuando la mujer giró la cabeza a la derecha. No tenía sentido porque el electrodo no se encontraba ni mucho menos cerca de las regiones implicadas en el control del movimiento. Por el contrario, la corriente estaba estimulando una zona multisensorial llamada el gyrus angularis izquierdo”.
Blanke aplicó otra vez la corriente sobre el cortex cerebral. De nuevo, la mujer volvió la cabeza hacia la derecha. “¿Por qué hace eso?” -preguntó Blanke-. La mujer respondió que tenía la extraña sensación de que había otra persona estirada debajo de ella en la cama. La figura, dijo, parecía una “sombra” que no hablaba ni se movía; era joven, más parecida a un hombre que a una mujer, y quería interferir en ella. Cuando Blanke desconectó la corriente, la mujer dejó de mirar a la derecha, y manifestó que la extraña presencia había desaparecido. Cada vez que volvía a aplicar la corriente, la chica giraba de nuevo la cabeza para intentar ver a la misteriosa figura. Cuando la mujer se incorporó, se inclinó hacia delante y se abrazó las rodillas, y dijo que le parecía que el hombre misterioso también estaba sentado y que la estaba estrechando entre sus brazos. Según la paciente, resultaba desagradable. Cuando sostuvo una carta en la mano derecha, explicó que la extraña figura intentaba arrebatársela. “No quiere que lea” –dijo-. Debido a que la presencia imitaba fielmente la postura y la posición corporal de la paciente, Blanke llegó a la conclusión de que la mujer estaba experimentando una percepción inusual de su cuerpo, como un doble. Pero, por motivos que todavía se desconocen, señala Blanke, no reconocía que lo que percibía era su propio cuerpo.

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Seis pasos seis, para iniciar tu primer viaje astral. Sin maletas, con los gastos pagados y con un refresco en la mesita de noche.

Paso 1. Un sillón cómodo y una mirada alrededor. Siéntate en un sillón de casa. Dedica unos segundos a observar los detalles de tu alrededor, no hace falta que memorices, simplemente observa. ¿Ya? Vale, ahora si te parece ponte de pie y vuelve a observar toda la estancia, pero, en este caso, busca los detalles desde esa altura con una perspectiva diferente: el equipo de música, la ventana, el cuadro abstracto o de florecitas que tienes colgado en la pared, la flamenca encima de la tele, los diferentes muebles.

Paso 2. Un pequeño paseo por casa, unas meninges engrasadas y un refresco bien frío. Ahora camina hacia la habitación contigua al comedor y no pierdas ojo a los detalles: un mueblecito, las baldosas, la puerta. Haz un esfuerzo por memorizar el camino y todos los detalles como si tuvieras que hacer un examen mañana sobre ello. Importante, deja tu refresco favorito o una cerveza bien fresquita encima de la mesa de esa habitación. Evita broncas y pon un posavasos. Es el momento de regresar a tu cómodo sillón.

Paso 3. Es el momento de ponerte en modo relajación. Ponte en una postura cómoda, haz cuatro o cinco respiraciones profundas y empieza a notar que estás muy calmada. Haz dos respiraciones más y percibe como tu cuerpo está cada vez menos tenso y más relajado. Sigue sentada.

Paso 4. Ha llegado el momento de imaginarte a ti mismo de pie delante de ti. Esta parte es un poco más complicada. Para facilitártela, piensa que tu clon está de espaldas (no te ves la cara y así te evitas un disgusto) y lleva la misma ropa que tú. Bien, deja volar la imaginación y no tengas miedo. ¿Recuerdas lo que habías visto al principio cuando estabas en esa posición observando la estancia? Vale, ahora intenta imaginar que te trasladas al interior de tu doble imaginario.

Paso 5. Estás dentro de tu yo imaginario. Estás de pie observando los detalles de la estancia en la que te encuentras tal y como hiciste en el primer paso. Das unos pasos y te diriges a la habitación donde has dejado el refresco y reconoces con pelos y señales el camino que previamente habías memorizado. Estás tranquila y relajada y llegas a la habitación tomándote tu tiempo y disfrutando del pequeño paseo. Te acercas a la mesa donde habías dejado el refresco y le das un trago. Y sientes las burbujas y el frescor en tu boca. Estás tranquila.

Paso 6. Puedes volver a tu cuerpo cuando quieras. Esta experiencia, que tal vez pueda ocasionarte un poco de confusión la primera vez, es una fórmula sencilla y barata para poder visitar cualquier lugar del mundo.

¿Y los resultados del cuestionario? ¿Soy de las personas capaces de hacer viajes astrales?

Al principio de este artículo te hemos pedido que contestes a un sencillo cuestionario (que no es clínico, tan solo es orientativo) para saber de tu capacidad para hacer viajes astrales con cierta facilidad. Si la suma de los resultados es de 20 puntos o más se considera una puntuación alta. ¿Y qué diantres significa? Pues que las personas con esas características tienden a perder la noción del tiempo y pueden presentar confusión entre lo que es fantasía y realidad (las personas que han tenido experiencias sobrenaturales como los viajes astrales suelen puntuar alto).
Si la suma es menor de 12 se considera una puntuación baja y tiene que ver con personas más prácticas y que les puede costar más realizar este tipo de viajes pero no desesperes, puedes aprender si sigues las técnicas que te hemos dejado y te armas de un poco de paciencia.

Que no te vendan la moto ni te cuenten milongas. Los viajes astrales, los OBEs, las experiencias extracorpóreas, se dan en tu cerebro y no presentan problemas de equipaje. Buen viaje.

Este artículo es fruto de la colaboración de Raul Espert (Neuropsicólogo, profesor de la Universidad de Valencia) y de Nacho Coller y es el tercero de una serie de publicaciones dedicadas al mundo de lo paranormal. Puedes consultar los anteriores post en estos enlaces: Psicología, un fantasma, sugestión y unas alucinaciones y Psicología de los videntes.