Me apunto al orgasmo de felicitaciones del año y los deseos de felicidad y demás monsergas. Menuda brasa con el fin de año. Que conste que no iba a escribir nada sobre el tema (hay una saturación evidente), pero he recibido un WhatsApp de una persona (una campeona vital) que me ha removido las meninges y hete aquí que te expongo mis mejores deseos para este año 2017. 

Lo que yo te diga.

Que apuestes por los placeres de la vida, por la buena gente, por el trabajo bien hecho, por los besos de verdad y no por los de Judas, por el amor y por las buenas compañías.
Una apuesta segura y que no falla es que saques tiempo para ti y para los tuyos, que te lances a por nuevos retos y que los vivas en primera persona. Mejor eso, que ver la vida de los demás desde el sofá del salón de tu casa, en modo espectador con el mando a distancia y esperando que algún día llegue tu momento. Y sí, ese momento no llega si no cambias nada, lo que yo te diga.
Una apuesta con reintegro asegurado es dedicar parte de tu tiempo a leer, a conversar, a estudiar, a aprender. Si te gusta o te gustaría pintar, ¿a qué esperas para comprarte un lienzo? Si te gusta escribir, abre un blog y ves a por ello, y no es tan importante si gusta al personal o no, centra tu atención en disfrutar del proceso de escribir; si te gusta volar, sueña; si te gusta bailar, mueve los pies; si quieres estudiar, saca tu tiempo para ello. Disfruta. Y da igual lo que otros hagan o digan, siempre va a haber un tiñosillo que va a opinar y a criticar cualquier cambio en tu vida, lo que yo te diga, los sé de buena tiña.
Una apuesta ganadora es pasar tiempo con los amigos de verdad. Sí, los leales, los que escuchan y no juzgan, los que suman y que facilitan nuestro día a día y que siempre están junto a ti cuando las cosas pintan feas aunque estén a mil kilómetros de distancia.
Caballo ganador es apostar por una pareja que te aliente, te respete y que te acompañe en aquellas pequeñas pasiones que surgen de vez en cuando la vida, y evidentemente exigir que sea bidireccional. Y si no lo es y el mal rollo dura mucho tiempo y no cambia ni quiere cambiar, a tomar viento. Hay vida más allá y de la buena. No te asustes, no permitas que te atasque, que no te amedrente, que no te manipule y que no te venda la moto, la vida es mucho más que un contrato temporal como es la pareja o el matrimonio.
Una apuesta con premios asegurados es dedicar tiempo a la generosidad y a la gratitud. En modo refranero, quien siembra vientos recoge tempestades, y es verdad, pero quien siembra buen rollo y gratitud, recoge de sobra lo que ha aportado. Sí, es cierto que hay gente chunga que se va a aprovechar de esos valores pero aún así, vale la pena arriesgarse y sufrir en alguna ocasión los sinsabores de la derrota. Vale la pena, lo que yo te diga.
Apostar por el deporte, por el cuidado personal, por una vida equilibrada con algunos excesos, por una dieta sana, por cambiar las rutinas, por la música matutina en lugar de las noticias, es mano de santo. Lo que yo te diga.
No sé las sorpresas que nos va a deparar la vida este 2017. Solo espero que el 31 de diciembre o unos días después, puedas leer un texto sobre deseos y propósitos en este blog y que mires a tu alrededor y que no te falte nadie, que no nos falta nadie. Eso significará mucho, nada más y nada menos, que estamos tú, yo, los nuestros y que seguimos dando guerra. Lo que yo te diga. Pásatelo bomba este 2017.