¿El orden de los factores altera el producto? Sí y mucho. Veamos lo que dice la ciencia sobre este tema. 

Amos Tversky (psicólogo cognitivo y matemático y pionero de la ciencia cognitiva) junto con varios de sus colegas, reunieron a un grupo de médicos a los que dieron información sobre los efectos de la cirugía y los efectos de la radiación en un particular tipo de cáncer. ¿El objetivo? La exposición de la información fue de la siguiente manera. A un grupo de médicos les comentaron que de 100 pacientes que habían sido intervenidos con cirugía90 superaron el período postoperatorio68 estaban aún vivos al cabo de un año y 34 al cabo de cinco años. El 82 por ciento de los médicos que recibieron esta información recomendaron la cirugía. Parece que la cirugía era una buena elección

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Mientras tanto, al otro grupo de galenos se les dio idéntica información pero de forma diferente. Les dijeron que 10 de los 100 pacientes murieron durante la intervención o inmediatamente después, 32 pacientes murieron al cabo de un año y 66 al cabo de cinco años. Tras esta exposición solo el 56% de los médicos de este grupo recomendaron la cirugía. Fíjate cómo cambia la percepción dependiendo el orden y la forma en la que nos presenten un hecho. La misma información dicha de diferente forma.

Un mancebo puñetero y una cita con final feliz. O no.

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Hoy es tu día o por lo menos lo parece. Has ligado y parece que esto puede acabar con final feliz, pero ¡Diantres, para una vez que tienes éxito y no tienes preservativos”. No hay problema, eres una persona con recursos; te encaminas a la farmacia de la esquina y el amable y gracioso mancebo percibiendo tus necesidades te lanza la siguiente cuestión: ¿A ver, usted que prefiere, un caja de preservativos con una eficacia del 90% o una caja de preservativos con un 10% de fallos? Tú mismo, yo tendría claro lo que contestarle al simpático empleado después de haberme dejado la libido por los suelos. Seguramente que la mayoría prefiere el primero, suena mejor, aunque no haya ninguna diferencia entre ambos. Nos encanta centrarnos en las probabilidades de éxito más que en los fracasos, nos da más seguridad. De nuevo, la forma en que te presentan la información da probabilidades de éxito. Y de esto saben mucho los economistas y los políticos.

Un monje perspicaz que quiere seguir fumando y un abad piadoso.

Un monje pregunta al abad si está bien fumarse un cigarrito mientras reza. Escandalizado, el abad le contesta: – Por supuesto que no; eso roza el sacrilegio. No contento con la respuesta y con ganas de liarse un cigarro, el monje le lanza la siguiente pregunta: -¿Está bien rezar mientras se fuma? -Por supuesto que sí, Dios nos escucha en todo momento. Pues eso  ¿Importa o no importa el orden de las cosas?

Parte de la información de este post está extraída del libro “Mindware Herramientas para pensar mejor” de Richard E. Nisbert.