¿Tú también eres una Mamahumana?
1.- La mamahumana no habla bajito y con voz dulce todo el rato. El volúmen y el tono de su voz, va variando en función de la atención y el tiempo invertido en comunicarse con su retoño. Si el retoño se encuentra a años luz del planeta tierra, la cosa acaba en un alarido de considerables decibelios. “Me vais a volver loca”, “Yo no puedo más”, “Esto no hay quien lo aguante” son expresiones que salen de una boca mamahumana en alguna ocasión.
Como humanas que son, cuando se enfadan, hablan más alto. Es normal en humanos.
2.- No sonríe todo el rato. Hay días que no tiene ningún motivo para hacerlo. Cuando tiene un motivo para estar triste, no está contenta. Es normal en humanos.
El retoño de la mamahumana no lleva un registro de los días en los que su mamahumana no ha sonreído.
3.- No es coherente todos los días. NADIE es coherente todos los días. Hay días en los que lo que piensa, siente y hace van cada uno a su bola. Decirle al retoño “no grites” gritando, es un clásico de la mamahumana. Enseñarle a hacer la cama con siete años y a los doce llevarle la mochila del cole porque pesa mucho, es ejemplo de la incoherencia espontánea de la mamahumana.
Es incoherencia espontánea y momentánea. Nada grave. Sin secuelas para el retoño.
4.- La paciencia de la mamahumana fluctúa. Después de un día duro de trabajo, hacer de chófer, subir la compra, ayudar con las manualidades del cole y con la lavadora rota, la mamahumana se encuentra en estado de alerta. A la que el retoño dé la nota por cualquier tontería, la mamahumana estalla. Por un mismo motivo la mamahumana puede regañar un día y al día siguiente no. Regaña en función de la paciencia y la paciencia es inversamente proporcional al cansancio. Es normal en humanos.
El retoño no apunta los días que no se le lee un cuento. Tampoco apunta, si cena lo primero que pilla la mamahumana en la nevera.

5.- La intensidad de su amor va variando. La mamahumana no ama con la misma intensidad todos los días. Incluso en alguna ocasión puede dudar si ama. La mamahumana puede experimentar dos emociones contrarias a la vez. Puede querer y odiar en el mismo instante. Un día odia su vida, al día siguiente no cambiaría su vida por ninguna otra. Es normal, es humana.
No pasa nada, el retoño no enloquece por ello.
6.- Su templanza es inestable, depende de la actividad del día. Después de repetir doscientas veces “come bien”, trescientas “vete a duchar” y hasta el infinito “lávate los dientes”, la sangre de la mamahumana hierve. Cuando le pasa esto, a veces llora de impotencia. Es normal, es humana.
El retoño no sufre ningún trauma por ver a su madre llorar. Anda que él no llora.
7.- La mamahumana no siempre es sociable. Hay días en los que no tiene ganas de hablar con las madres del cole ni con nadie. Estos días la mamahumana mete en volandas a su retoño en el coche y huye a la velocidad de la luz.
Entre mamahumanas se entienden. Jamás se lo echan en cara.
8.- Desea desaparecer en algunos momentos. Su mayor logro es conseguir pasar unos minutos sola. En cuanto el retoño aprende que cuando su mamahumana se encierra en el baño acaba saliendo y no sucede nada; el número de visitas que hace la mamahumana al baño aumenta.
Allá, ríe, llora o directamente se queda en babia los minutos que le dejen.
9.- No tiene ningún interés en ser amiga de sus retoños. Ella ya tiene sus amigas. Y su retoño sus amigos. No tiene ningún problema en decir “No”. Sabe perfectamente que por eso el retoño no la deja de querer. Sabe que para aprender a frustrarse hay que frustrarse.
El retoño no guarda ningún rencor. Los retoños piensan como retoños.
10.- La mamahumana intenta dar mil explicaciones a sus retoños, pero si el retoño sigue erre que erre, acaba saliendo de su boca un “porque yo lo digo” y se queda igual de ancha que de humana.
11.- En ella destacan dos habilidades.
Es multitarea. Puede hacer perfectamente tres cosas a la vez y pensar en las cuatro siguientes. Es capaz de planchar, cocinar y ayudar con los deberes. Puede hablar por teléfono, depilarse y hacer la lista de la compra. Coser un botón, preparar un tema de trabajo y abrir al que trae las pizzas. Y mientas hace estas tres piensa en las cuatro siguientes. Perfectamente controlado. Cuando está en ello, mejor no hablarle.
Llega a tener una memoria prodigiosa. Es capaz de acordarse de todo. DE TODO. Una vez adquirida la habilidad la traslada a todos los ámbitos de su vida. A TODOS.

12.- No busca ser modelo de madre. No se compara con nadie. Ni a ella ni a su retoño. Le da igual si el retoño de su amiga habla tres idiomas con cuatro años y es un prodigio con el violín. Ella es ella. Ser un humano está por encima de los logros de sus retoños.
Ella quiere retoños humanos, no retoños prodigio.
14.- Sabe que sus retoños crecerán y recuperará tiempo y tranquilidad. Llegará el día que podrá comer en paz, leer en paz, ver la tele en paz, vivir en paz. Sabe que llegará el día en el que no necesitará esconderse en el baño para que la dejen en paz.
15.- La mamahumana sonríe a los que le dicen que si no hubiera priorizado a sus retoños hubiera llegado más lejos. Sonríe y calla. Ella no valora la vida en términos de lejanía. Para ella la vida es MUCHO más que una profesión. Para ella la vida no va de llegar lejos, va de ESTAR CERCA.
Pasan los años y los retoños crecen. Hablan mucho. Ella les habla de su incoherencia, impaciencia, gritos, alegrías, llantos, deseperación, esfuerzo, entrega, impotencia, equivocaciones, renuncias y logros.
Ellos también recuerdan.
Ellos la entienden, porque también son humanos.
Segundo artículo escrito por mi colega María Jesús Giménez dedicado al mundo de las madres. Si quieres leer el anterior post, que por cierto su lectura es más que recomendable, puedes consultarlo en este enlace: Y tú ¿Qué tipo de madre eres? Un gustazo haber contado con su colaboración. Psicología con mayúsculas.

