Ejemplar que campa por centros educativos, particularmente en algunas Universidades, y que se jacta de que la mayoría de alumnos matriculados en su asignatura, no aprueban. O lo que es lo mismo, se llevan un rosco de campeonato año tras año.

Caso I. Tiñoso Cum Laude o un tiña tiñae.

Bien, este tipo de sujeto, campeón tiñoso y singular, cree que su desempeño profesional y por ende, su categoría de buen profesor, va asociada a la creencia: “a más suspensos en su asignatura, mejor”. Se refugia en el rancio y casposo: “es que voy por el buen camino, pongo unos exámenes las mar de difíciles solo que estos chicos no se esfuerzan lo suficiente, y es que son muy burros“. Sus clases son una extensión de su vida personal: aburridas, plagadas de tópicos y de explicaciones que solo entiende él y además con unos métodos anclados en el siglo XIX o XVIII o en el gris medievo. Me gustaría que te imaginaras como tiene que ser su vida privada (ya te adelanto yo que seguro que es vacía, acomplejada y avinagrada) y que por un momento deduzcas las conversaciones que mantiene con su pareja (si es que la tiene) los domingos por la tarde. Un tiñoso profesor escondido tras un atril. La cantidad de disgustos que han provocado sujetos de esta calaña a centenares de estudiantes.

books-553789_960_720Joder, si es que un buen profesor es el que hace de sus clases un sitio para reflexionar, mejorar, investigar, aprender y despertar inquietudes por el conocimiento de su asignatura. Saca lo mejor de los que asisten a sus clases, motiva y alienta, Y además de todo esto, hace que el alumno vaya a clase voluntariamente, sin amenazas, se esfuerce por aprender y trabajar. Y con esto, blanco y en botella, los buenos alumnos disfrutan aprendiendo y de premio, van a por nota. Pero don tiñoso Cum Laude, cree que el suspenso es garantía de éxito. Si se matriculan 100 y aprueban 4, soy un crack. Sí, un crack de la tiña, un tiñoso que cree que sabe latín y que no debería de haber pasado de la EGB. Qué pena. ¿Recuerdas alguno así en tu época de estudiante? Yo sí, un horror.

Caso II. Una tipa de recursos humanos incapaz de ser humana.

Imagínate el caso de una tipa (podría ser un tipo) directora de recursos humanos de una empresa (da igual pública que privada) que ladra a sus amigas más intimas de la misma empresa (tiña´s friends) los secretos del personal que ella supuestamente gestiona. Que si María ha cogido una baja por depresión porque su madre o su marido han hecho tal cosa, que si Juan cobra un adelanto porque lo está pasando mal, que si Manolo ha pedido un aumento de sueldo… Todo esto lo hace por lo bajini y con mala baba, creando conflictos y habladurías gratuitas en el entorno laboral. Esta tipa, icono del mundo tiñoso, pierde los papeles cuando le llevan la contraria, de hecho algunos de ellos no han aparecido; no habla con los demás, más bien grita; no pide nada, mas bien exige; no explica las cosas, más bien amenaza; no habla desde el nosotros, ella solo utiliza el yo; no espera a que los demás cuenten algo, lo suyo siempre es mejor y más interesante; no practica la empatía, desconoce su significado y si la tiene, es subterránea.

business-people-1572059_960_720Cuando se le presenta un contratiempo, el que sea, vocifera a los cuatro vientos su mala suerte y ahí si que utiliza el tú, el ellos o el vosotros para descargar cualquier responsabilidad en los demás. Todo el mundo es culpable excepto ella. Su mejor defensa es un buen ataque, y solo hace que atacar. Puede pasar un mes y un día (vivir a su lado es una condena) hablando sobre el mismo tema que le preocupa y amargando la vida a cualquiera que comparta un mísero café con ella. Su vida es un monotema, un monólogo de vinagre, una continua queja. Su vida es una resta, un juego en el que la mala hostia siempre gana. Es una chupadora del buen rollo, una disfrutona del mal ajeno, un negro carbón que deja mácula. Ella reza a diario la máxima, “si tu estás bien yo estoy mal, y si tú estas mal, yo estoy bien”, y hace lo posible para cumplir ese precepto casi divino cada vez que sale el sol. Pues eso, que esta persona es una tiñosa mayúscula, es un cinturón negro cuarto dan de la iglesia de la tiñología.
¿Cuánta gente conoces con ese patrón? Cuidado.
Por cierto, me vas a disculpar el tono agrio de este post, pero es que la tiña saca lo peor de mí, o lo mejor, según se mire. A gustos, colores. Un saludo.