Un estudiante muy cabreado, unos guantes de boxeo y un psicólogo trilero.

La trama

Se pide a 600 estudiantes que escriban una redacción en la que dan sus opiniones sobre el aborto. Una vez acabados sus trabajos, los responsables de la investigación les comentan que van a ser corregidos por otros estudiantes. “¿Será de los míos? ¿Pensará igual que yo?”.

Hecha la ley, hecha la trampa.

Lo que realmente sucedió fue lo siguiente: los investigadores fueron los que valoraron todos los trabajos, y sin excepción alguna, les pusieron una nota muy negativa. Todos los trabajos llevaban de regalo un comentario manuscrito: “Es una de las peores redacciones que he leído”.   (más…)

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