La Real Academia Española de la Lengua define la resiliencia como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Y está muy bien, pero se nos queda un poco corta. Permíteme que le añada la explicación que me dio un buen amigo la primera vez que escuchó esta palabra y que la puedes encontrar también, en el post Resiqué, resiliencia, un palabro de moda.

La suma del ave Fénix que renace de sus cenizas, apretar los dientes, echarle un par a la vida, tirar palante, seguir sonriendo y aprendiendo. 

Sé buena gente, haz el bien y no mires a quién

El que siembra vientos recoge tempestades, y el que siembra buen rollo y generosidad lo recupera multiplicado por mil. Acabar el día pensando que has hecho un bien a alguien es mano de santo para dormir bien y tener la conciencia algo más tranquila.

Rompe las rutinas y apuesta por hacer cosas nuevas

Seguro que te suena una de mis frases favoritas Cambia lo que haces y no lo que piensas. ¿Qué te parece si te pones en marcha y cambias el qué y el cómo en las rutinas del día a día? Proponte hacer nuevos deportes, aprende a tocar un instrumento musical, cambia el recorrido al trabajo, cuando pasees deja de mirar el móvil o a tus pies y disfruta de lo que te ofrece el entorno.

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Practica el humor positivo

Diversos estudios han comprobado que cuando las personas con las que interactuamos sonríen de manera genuina confiamos más en ellas y muestran una imagen más creíble. La sonrisa facilita la comunicación con uno mismo y con los que nos rodean, es contagiosa, provoca que nuestro cuerpo se sienta más tranquilo, reduce la presión arterial y sonreír habitualmente reduce las probabilidades de sufrir un infarto u otros problemas cardiovasculares. El humor nos ayuda a tomar  distancia de los problemas que nos afligen, es mano de santo para desdramatizar y tomarnos menos en serio a nuestro lado oscuro de la Fuerza, pequeño Jedi. Llevar tus preocupaciones a lo absurdo o exagerar tus pensamientos a límites insospechados, hará que puedas esbozar una ligera sonrisa.

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Disfruta de la soledad

En nuestro mundo hay infinidad de buena gente pero también hay un montón de personas tiñosas y personas malignas (la maldad existe amiguete) y psicopatillas que no necesitan matar, solo con mandar y joder al resto del personal ya tienen suficiente. Pon límites a las presiones que intentan imponerte los que te rodean e intenta de vez en cuando, distanciarte del mundo y buscar cierta soledad constructiva. La soledad si es elegida, mola, la impuesta es todo un mandoble en la boca del estómago. Soledad no significa desolación, todo lo contrario, aprender a estar bien contigo mismo cuando estés a solas, significa crecimiento, autonomía e independencia. Recuerda que los demás son tal altos como tú a no ser que te pongas de rodillas, ¿nos levantamos? Vamos, que esto va muy rápido.

Da juego a tus emociones positivas. Resiliencia emocional 

Detecta las cosas que te hacen sentirte bien, disfruta y bucea en ellas ¿Cuánto tardas en recuperarte de un contratiempo? ¿Cuánto te dura el malestar? La resiliencia emocional se refiere a la prontitud con que nos recuperamos de un contratiempo. Las personas muy resilientes, las que más rápidamente se recuperan pueden experimentar una activación de la región prefrontal izquierda del cerebro 30 veces superior a la de quienes son menos resilientes. Fíjate qué curioso, cuando nos hallamos en un estado de ánimo positivo y optimista, se activa el área prefrontal izquierda del cerebro, y esa región alberga el sistema de circuitos que nos recuerda lo bien que nos sentiremos cuando por fin alcancemos una meta largamente anhelada. No te quedes en la superficie cuando veas algo divertido e intenta alargar el placer de reír cuando te cuenten una anécdota divertida o te envíen un chiste divertido por whatsapp. Pásalo a otros grupos pero no hagas un simple copia y pega; para, disfruta, copia, ríe, pega, sigue sonriendo, envía y espera la sonrisa de vuelta. A más tiempo sonriendo a posteriori, más desarrollado tienes esos músculos cerebrales.

Practica la benevolencia, la auto-empatía y date una buena dosis de compasión

Unas veces se gana, y otras se aprende. O mejor dicho, siempre se aprende. Ya sabes aquello de que la vida es un juego que consiste en ensayar y errar, y en ocasiones, acertar. No eres perfecto y si pretendes serlo, te habrás dado cuenta que es realmente agotador. Baja la guardia y date permiso a equivocarte, que errar es de sabios y rectificar, también. No te des tanta caña si las cosas no salen como esperabas, habrá más oportunidades mañana. La resiliencia y la flagelación no son buenas compañeras de viaje.

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Fortalece tu autoestima

Fundamental para afrontar los envites que te plantea la vida. La autoestima depende de en qué medida te sientes valorado, querido y aceptado por otros y en qué medida te valoras, quieres y aceptas a ti mismo. Tal y como indica Miguel Angel Rizaldos en su artículo Autoestima ¿Qué es? Las personas con una autoestima sana se sienten bien consigo mismas, aprecian su propia valía y están orgullosas de sus capacidades, habilidades y logros. Recuerda que la autoestima no es fija ni inmutable, nuestra imagen no es una fotografía fija, es una consecución de fotogramas que va cambiando a lo largo del tiempo. Aceptar tus límites e imperfecciones, tener más en cuenta al Yo experiencial que te recuerda las cosas buenas que has conseguido en la vida a base de esfuerzo, constancia e ilusión y no hacer mucho caso al Yo pensante que te invita continuamente a quedarte quieto, a no arriesgar y que es un crack de las restas y de las flagelaciones cuando uno se equivoca o no hace algo, puede ser una buena vía para quererte un poco más. Y tratarte bien, claro está. ¿Te has fijado cómo son los diálogos que tienes contigo mismo cuando las cosas no te salen bien? ¿Te has dado cuenta de los insultos que te dices? No hagas mucho caso a ese Yo pensante, a tu Darth Vader. Toma distancia de las cosas que te dice e intenta tratarte como tratas habitualmente a la gente que más quieres. ¿Acaso no eres importante? Pues eso, no te pegues tanta caña.

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Los zombis molan en Walking Dead, pero en la vida real, no

Está bien que te preguntes en alguna ocasión (y que no sea muy tarde), si la vida que llevas te mola, si el proyecto de vida que hace años tenías pensado para ti se está cumpliendo o no, si lo que tienes hoy en tu día a día está muy alejado de aquellos sueños que tenías hace un tiempo. Tal vez las respuestas que escuches sean lo más parecido a un revés. Si así fuera, ponte en marcha e intenta cambiar lo que no te agrade, especialmente lo que dependa de ti, lo que esté a tu alcance. No eres un zombi, ni un teleñeco, recuerda que tienes ilusiones, sueños, deseos, actitud, presente y futuro. Te propongo este juego que tal vez pueda ayudarte a encontrar algunas respuestas. Imagínate que mañana te vas al otro barrio, te pones guapo con un traje de madera (yo te ayudo a elegir el color) y tienes que escribir una carta sobre tu vida. Un buen amigo o un familiar la leerá en tu funeral delante de tus seres queridos. ¿Qué escribirías de ti? ¿Cómo te gustaría que te recordaran? ¿Es muy diferente lo que has descrito a lo que estás viviendo? ¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta lo que haces? Si la carta que escribes dista mucho de lo que deseas vivir tanto en la forma como en el fondo, tal vez ha llegado el momento de parar, de ponerte manos a la obra y darle un nuevo rumbo a tu vida. Hoy puede ser un buen día para cambiar determinadas cosas y dejar de ser un zombi.

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Sé creativo y diviértete con lo que piensas y lo que haces

La creatividad exige lanzarnos a andar por caminos desconocidos, dado que es la única manera de plantear soluciones que sean innovadoras. No desesperes aunque no consigas que te salgan las cosas a la primera, confía en tu metaconsciente, él sigue trabajando aunque tú estés centrado en otra cosa.

Tienes un metaconsciente que es la caña y un consciente que en ocasiones, te juega malas pasadas. El metaconsciente se encarga de combinar ideas, recorrer las redes de neuronas, analizar las asociaciones y decirle al consciente cuáles de ellas son las más valiosas. El metaconsciente es el responsable de que encontramos respuestas cuando menos la esperamos y aparece el famoso ¡Eureka! Si te atascas ante un proyecto prueba a cambiar la forma de ver las cosas y ponte por ejemplo, en la mente de un niño de 7 años para encontrar soluciones. Fácil es que te sorprendas.