Maluma, las necesidades humanas y el perro de mi vecino
Justo en el piso de arriba vive un vecino que parece que tiene como proyecto vital, vivir en contradicción con el anonimato y joderme la vida. Lo mismo se pone en modo caracol cuando baja la basura a primera hora de la mañana, dejando su rastro por todo el patio, que se pone en modo limpieza y le da por pasar el aspirador a las tres de la mañana. Igual sube que baja, que baja que sube.
Mi vecino, que es un amante de las canciones de reguetón de Maluma, de los animales y que muestra un gran respeto por el medio ambiente, tiene un lindo perrito de raza tobillero, que ameniza las madrugadas con sus mejores ladridos y que además tiene poderes paranormales. Lo mismo se pega un viaje astral hasta el sofá de mi comedor y cuando detecta el instante que empiezo a conciliar el sueño me mete un ladrido que se me clava en las meninges, que se me aparece en forma fantasmagórica en muchos de mis sueños y pesadillas. De hecho, de un tiempo a esta parte me he hecho fan de los programas Cuarto Milenio y Espacio en blanco para ver si encuentro respuestas, porque como diría Sabina, me sobran los motivos.
Como mi vecino es un tipo pulcro y generoso y le gusta cuidar los parques y jardines de mi pueblo, cuando saca a su lindo perrito a la calle a hacer sus necesidades (me encanta la expresión maslowiana “hacer sus necesidades”) suele dejar las necesidades del can esparcidas por la acera y por los jardines de alrededor, confiando en que las plantas crezcan y que el personal se lleve alguna necesidad del can incrustada en sus sandalias. Y el caso, es que a simple vista mi vecino parece una buena persona. Pese a declararse ateo, paga religiosamente los recibos de la comunidad, y más este año que es el presidente de la finca.
Desde hace un tiempo lo noto un poco distante y me tiene algo preocupado. Como soy un tipo al que le gusta reflexionar, pese a que opino que pensar está sobrevalorado, creo a mi vecino o se le ha subido el cargo de presidente a la cabeza, o sus necesidades no están cubiertas en su totalidad o tal vez está teniendo serios problemas de liderazgo para ejercer la presidencia. O puede simplemente, que se haya sentido un tanto molesto al encontrar hace tres días en la puerta de su casa, una hedionda bolsa repleta de necesidades humanas junto con un disco de reguetón de un tal Maluma. Por cierto, ¿habéis escuchado a Maluma?
“Estoy enamorado de cuatro babies
Siempre me dan lo que quiero.
Chingan cuando yo les digo
Ninguna me pone pero.
La primera se desespera
Se encojona si se lo hecho afuera.
La segunda tiene la funda
Y me paga pa’ que se lo hunda.
La tercera me quita el estrés
Polvos corridos, siempre echamos tres
A la cuenta de una le bajo la luna
Pero ella quiere con Maluma y conmigo a la vez”
Un poeta.

