La güija es un tablero con las letras del alfabeto alrededor del cual se reúnen varias personas con intención de comunicarse con los espíritus. Este tablero tiene un puntero movible o un vaso vacío en el medio de la mesa en la que se decida jugar y la fiesta consiste en que los jugadores pongan sus dedos índices sobre el triángulo o sobre el vaso y esperar a que se abra la puerta del más allá y que aparezca un espíritu. Para comenzar el juego, cada participante hace una pregunta, y espera a que el vasito se mueva hasta una letra, luego hasta otra, así hasta formar una palabra coherente. ¿Consciente, inconsciente o cosa de espíritus?

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Las hermanas Fox. Un himno a la alegría

La tabla de la güija fue patentada el 28 de mayo de 1890 en Baltimore, impulsada por el interés que habían despertado en EEUU dos farsantes de cuidado, las hermanitas Fox (un apellido que nos viene pintiparado). Estas dos hermanas que acabaron muriendo en la indigencia y alcoholizadas confesaron al final de sus vidas que habían montado durante muchos años un buen tinglado con trucos de ruidos, luces y demás parafernalia para limpiar bolsillos ajenos y hacer ver que existían los espíritus, es decir, que todo lo asociado al espiritismo era una gran mentira. Unas estafadoras profesionales y lo peor de todo, urdidoras de un monumental engaño que se mantiene vivo desde hace más de 100 años (el ser humano y sus pensamientos mágicos son la pera, o mejor dicho, somos). Aunque revelaron su secreto, el personal ya no las creyó, se fiaba más de las palabras que venían del más allá que de dos tipas que le pegaban en exceso al alpiste. Aprovechando el tirón del espiritismo y de las sociedades esotéricas del siglo XIX, en 1891 se funda la Novel Kennard Company que comienza a comercializar las tablas y de esta forma llegar a todos los hogares del mundo (“ponga un espíritu en su casa“, sería su perfecto gancho publicitario). Pese a que el sentido común indique lo contrario y que la ciencia a su vez ha desmontado esta “engañifa”, la idea de que desde la otra dimensión se nos comunican los muertos se mantiene a día de hoy vivita y coleando. Hoy nos vamos a jugar un partido de fútbol y a desmontar esta gran mentira. ¿Te vienes?

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Alineación equipo Ciencia: Larry Bayou, Joseph Jastrow y Dan Wegner.
Alineación del equipo Güija: Un espíritu, un demonio y un angelito.
Campo de juego: Un tablero o una mesa a elegir.
Ciencia 1-0 Güija. Gol del central Larry Bayou por toda la escuadra jugando a la contra.

En un experimento realizado por Larry Bayou en el que los participantes no veían las letras que señalaban (o bien les tapaban los ojos con una venda, o se les daba la vuelta a las letras de la mesa y nadie sabía que letra correspondía a cada papel), convocaron a varios espíritus y los jugadores no fueron capaces de formar ni una sola palabra coherente en el tiempo que duró la prueba. Esto demostraría que son los participantes quienes realmente crean las palabras (ya sea de manera voluntaria o inconsciente) y que por lo tanto necesitan ver el tablero, a no ser que los espíritus que convocaron fueran invidentes o ex miembros de Alcohólicos Anónimos sin rehabilitar. Las personas no se comunican con los ángeles, espíritus ni tan siquiera con el diablo, solo charlan consigo mismas. 

Esto da pie a la teoría de la acción ideomotriz, es decir, el movimiento del vaso (o pieza que sirva de marcador o puntero) se lograría mediante pequeñas presiones de los dedos de cada participante. Ahora volvemos a esta idea.

Ciencia 2 – 0 Güija.
Penalti y expulsión del centrocampista Belcebú.
El encargado de lanzar la pena máxima al estilo Panenka es el delantero Dan Wenger que engaña al cancerbero del equipo de la Güija.

Intenta decirte a ti mismo no pensar en osos polares y ya verás como la criatura entrará en tu mente a cada minuto”. Este pasaje pertenece al libro Notas de Invierno sobre Impresiones de Verano del escritor ruso del XIX Fyodor Dostoevsky. El psicólogo Dan Wegner se puso manos a la obra y quiso confirmar bajo el paraguas de la ciencia los efectos producidos al suprimir pensamientos indeseados, y de esta forma nació el síndrome del oso polar, tan frecuente en la psicología. Wegner había descubierto un fenómeno conocido como “efecto rebote”; basta intentar no pensar en algo para que la gente vaya con fuerza al tema prohibido. ¿Y qué tiene que ver esto con la Güija? Lo vemos ahora pequeño saltamontes, pero primero vemos de forma rápida el estudio de Dan.

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Wenger pedía a los participantes que no pensaran en osos polares y que tocaran un timbre cada vez que el simpático osito polar les viniera a la cabeza. Como no podía ser de otra manera el personal tocaba el timbre cada dos por tres. Pide a alguien que no piense en algo determinado y ocurrirá lo contrario. ¿Podría esto explicar el que la gente se esfuerza al máximo en no pensar en mover el vaso es más proclive a realizar el movimiento no deseado? Sí, eso parece tal y como indica la prueba del péndulo.

Mete un anillo en una cadena de unos treinta centímetros. Sostén la cadena enfrente de ti de manera que quede colgando y trata de no mover el brazo. ¿Oído? no mover el brazo. Verás que anillo empezará a hacer movimientos circulares. Ahora trata de pensar que el movimiento circular en dirección a las manecillas del reloj significa “Sí”, y el movimiento contrario significa “No”. Con este pensamiento en tu mente, realiza la pregunta que quieras y verás que el anillo va a responder de forma mágica. ¿qué te dice, sí o no? Eres un crack o un espíritu te ha poseído.

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Gol en propia meta de un jugador del equipo de la Güija.
El árbitro atribuye el gol al psicólogo estadounidense Joseph Jastrow
Joseph Jastrow

Joseph Jastrow

Jastrow era un tipo listo de finales del XIX y principios del XX que no creía tanto en las creencias y en otras dimensiones, y sí, en la ciencia, en la investigación y en cazar a tramposos. Diseñó un sistema de planchas de cristal y unas pequeñas bolas de latón capaz de registrar el más mínimo movimiento que aconteciera sobre el tablero. Este psicólogo, pedía a los participantes que una vez puestas las manos en el tablero se imaginaran, ¡ojo! solo que imaginaran, que miraran hacia diferentes objetos que había en el cuarto o que realizaran determinados movimientos. ¿Y qué pasó? Pues que el simple hecho de pensar en hacer algo o mirar hacia determinado objeto, era suficiente para producir el movimiento sobre las planchas de cristal. No es cosa de espíritus, es tan solo tu inconsciente.

Acciones ideomotoras. En realidad el vaso de marras no se mueve por sí mismo, sino que lo hace por el movimiento inconsciente de tu brazo. Te dejo algunos estudios sobre las acciones inconscientes: Spitz, H.H., Nonconscious Movements: From Mystical Messages to Facilitated Communication, Princeton, Lawrence Erlbaum Associated, 1997

Unas sugerencias para comunicarte con los espíritus adaptada del excelente e inquietante libro de Richard Wiseman ¿Esto es paranormal? Por qué creemos en lo imposible.

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  • Busca un entorno agradable en el que haya poca luz e invita a sentar a tus invitados alrededor de una mesa. Lo ideal es que el número de asistentes que quieran estrechar lazos con la otra dimensión sea de 6 personas. Si la mesa es redonda mejor que mejor, pero no es imprescindible. Huelga decir que el ambiente de la estancia sea en la medida de lo posible confortable (a los muertos les gusta la comodidad). No olvides colocar un vaso boca abajo en el centro de la mesa.
  • Si no tienes un tablero, pon a trabajar a los asistentes, recorta papelitos y haz que escriban las letras del alfabeto. Una vez escritas, ponlas en forma de círculo alrededor de la mesa. Escribe un Sí y un No en los dos últimos papeles y ubícalos en el interior del círculo.
  • Si alguien insiste en tomarse un gin tonic, no accedas a su demanda, puede ser el final de las existencias de tu mueble bar y puede enturbiar el final de este juego. La faena se trae hecha de casa.
  • Es el momento de discutir sobre la entidad que queréis contactar. Es importante no establecer conectar con una persona allegada o conocida por alguno de los presentes, todo lo contrario, proponles algún personaje famoso al grupo con el que estén todos de acuerdo.
  • Pide a tus invitados que se concentren en el personaje escogido. Si es un cantante pon una canción de él; si es escritor, pon un libro suyo en la mesa; si es un pintor, uno de sus cuadros. No escatimes recursos, en la red puedes encontrar imágenes que seguro segurito te ayudarán a acercarte al espíritu.
  • Haz que cada invitado coloque el dedo índice de su mano derecha sobre el vaso y lanza el siguiente mensaje: “por favor, evitad por todos los medio mover el vaso y mantened la concentración en mantener los dedos inmóviles “no mováis el dedo índice”.
  • Lanzad un par de preguntas y una de ellas que sea ¿Cuál es tu nombre? una vez os haya contestado haced lo siguiente: Recoged todos los papelitos con las letras del alfabeto, barajadlas bien y colocadlas boca abajo creando de nuevo un círculo.
  • Preguntad de nuevo al espíritu su nombre y conforme el vaso se vaya desplazando por los papeles de la mesa darles la vuelta y comprobad la palabra (un sinsetido). ¿Acciones ideomotoras? ¿Movimientos inconscientes? Si entre los participantes hay quien protesta porque consideran que es trampa dado que de esta forma el espíritu no puede ver las letras, recuerda al central Larry Bayou y coloca los papeles hacia arriba y pide que se venden los ojos. Evidentemente el mensaje del más allá no tendrá ningún sentido.
  • Si el grupo logra deletrear un nombre con los ojos tapados o con las letras boca abajo, salid pitando de la casa y pedid ayuda a Iker Jiménez, al padre Fortea o a algún cazafantasmas.

Recuerda que tu sugestión es la mejor herramienta para los farsantes, y que la ciencia, es un buen escudo protector ante los pensamientos mágicos. Si quieres más información sobre mí y estar al tanto de mis andanzas en las redes sociales, puedes visitar nuestra página de Facebook Psicología Salud y Deporte o si prefieres seguirnos en Twitter @nachocoller. Gracias y un saludo.