Ikea, tres parejas y un psicólogo pelirrojo
Historia 1. Una pareja de compras en Ikea, una duda casi existencial y un conflicto en el área de Dormitorios. María, es ingeniera informática en búsqueda activa de empleo y tira más por el modelo Hurdal; Lucía, filóloga y profesora en un centro privado de rancio abolengo, prefiere la cama Undredal. María por lo bajini lanza una sugerencia ¿Las probamos?
Historia 2. Una pareja a punto de separarse. Su psicólogo, pelirrojo y especialista en terapia de pareja, les ha pedido que vayan a Ikea como ejercicio terapéutico. Al profesional de la psicología se le han resecado las meninges de tanto pensar y antes de tirar la toalla y haciendo un ejercicio supremo de creatividad, se ha sacado de la manga este pedazo de propuesta. Una visita a Ikea, o se juntan o revientan.
Historia 3. Un trabajador de Ikea, licenciado en psicología que está pensando en montarse su propia consulta, trabaja en el área de Iluminación (no podía ser de otra manera) y detecta una conversación un tanto subida de tono. Juan, policía local en Benidorm, y Manuel, piloto de Iberia y que cree que nadie sabe lo suyo, discuten entre ladrones y enchufes. El trabajador de Ikea les va a echar un cable.
Historia 4. Un niño de 7 años se ha perdido. La última vez que lo vieron fue en el área de Terraza y jardín. Por megafonía se escucha un mensaje: Por favor, señores clientes, se busca niño inquieto, pelirrojo, zurdo, disléxico y contradictorio como su padre. Se gratificará.

Historia 1. Un amor en busca de una aventura nocturna
– Lucía cariño, ahora que no hay nadie que nos pille, túmbate conmigo en la cama Hurdal y probamos a ver qué tal. Fíjate lo cómoda que es y cómo quedaría de bien en nuestra habitación. Venga la probamos y nos vamos a casa, que están a punto de cerrar.
María sonreía con la cabeza recostada en la doble almohada y lanzaba una mirada sugerente a su pareja invitándola a seguirla a esa pequeña aventura.
– Solo falta que pase por aquí alguna alumna mía con algún familiar, se me cae el pelo y me despiden de mi trabajo en menos que canta un gallo.
Haciendo caso omiso a su Yo Pensante y dejando de lado a su inseparable amígdala detectora de peligros, Lucía se dejó caer sobre la cama Hurdal. Sus dos cabezas coincidieron en la misma almohada, sus manos se entrelazaron y un leve suspiró recorrió las sábanas.
– Oye Lucía, ¿y si nos escondemos debajo de la cama y nos quedamos aquí toda la noche? ¿Podríamos probar algunos modelos de cama y hacer comparativa? ¿Lo hacemos? Vamos nena, tengamos una aventura.
– María no sé cómo puedo vivir contigo, estás loca de atar, como nos pillen verás. Vamos hacia el almacén y cuando estén a punto de cerrar nos volvemos.
Dos silenciosas mujeres esperan con cierta paciencia a que se apaguen las luces. Una aventura va a comenzar e Ikea está a punto de cerrar. – Lucía, ¿has visto al niño pelirrojo que había escondido en el almacén? Continuará…
Una pareja acaba de terminar sus compras sin discutir. El director de la tienda les ha ofrecido un premio un menú para dos personas y un vale de 100 euros. En la puerta principal esperan dos medios de comunicación y un equipo de expertos de la Facultad de Psicología que se preparan para hacerles una entrevista. ¿Cómo lo han hecho? Un lacónico, ella siempre tiene razón, resume la entrevista
Historia 2. Una terapia de choque para salvar una pareja
– Yo no sé por qué hemos tenido que hacer caso al loquero pelopanoja Elena, si lo nuestro no tiene remedio. ¿Me puedes decir qué diantres hacemos aquí? La madre que lo parió. Y la culpa es tuya por hacer caso a tu hermana y su descuento del 20% en terapia de parejas.
– Adrian por favor, que te van a oír. Hemos venido aquí porque durante la terapia de pareja no hemos tenido ningún avance y no quiero recordarte que gran parte ha sido por culpa tuya; es por eso por lo que el psicólogo nos ha pedido que vengamos para practicar su técnica psicológica que además, ha patentado: “Ikea, o te vuelves a enamorar o revientas y se acabó”. Igual aquí recordamos nuestra primera bronca y la primera reconciliación. ¿Te acuerdas del viaje que hicimos a Madrid?
– Déjate de rollos Elena, que del viaje a Madrid y del alquiler de la furgoneta ya ha llovido bastante ¿Bueno y ahora qué? Mira, me voy al bar a tomarme una cerveza antes de entrar. ¿Quieres algo? Ya me pongo de malhumor solo con pensar en entrar, por lo menos una birrita me aliviará un poco.
– Oye Adrián, mira quién está ahí escondido y disimula que te va a ver. Es nuestro psicólogo ¿Pero qué hace? Está haciendo fotos a esa pareja de novios que está discutiendo. Seguro que estos enamorados es la primera vez que vienen de compras y están arreglando su nidito de amor. Son tan jóvenes. Toda la vida por delante, me recuerdan a nosotros Adrián y nuestro viaje a Madrid. ¿Para qué querrá hacerles fotos?
– A mí no me recuerdan a nosotros, además tú eras más guapa a su edad y fíjate, él está medio calvo, que yo todavía mantengo cierto atractivo ¿no? Y ese psicólogo es un capullo.
– Adrián ven, mira qué fuerte, que se va detrás de otra pareja con grabadora en mano y haciendo fotos. ¡Vaya tela! Ese tío es muy raro.
– Ni la cerveza me voy a poder tomar tranquilo. Ese tipo nos lleva sacando la pasta desde hace un tiempo, la relación de pareja va fatal y si no me he separado es porque creo que todavía te quiero. Encima me hace venir a Ikea y ahora me jode la cerveza. Elena vamos a ver qué hace. Continuará…

Historia 3. Dos tipos con luz propia y un trabajador sagaz
– Manuel, mejor colocar unas leds para la terraza y una lámpara de pie para el salón. Yo creo que es lo mejor y no me digas que no. Mira ésta de aquí, es ideal.
– Pues no, a mí las de pie no me gustan nada, no pega ni con cola en nuestra casa. Llevamos aquí 10 minutos discutiendo y no voy a dar mi brazo a torcer; siempre cedo yo y esta vez no te voy a dejar que te salgas con la tuya.
La discusión, un tanto subida de tono había llegado al absurdo. Recriminaciones varias y una rigidez mayúscula.
– Hola señores, discúlpenme. Ya sé que no debo meterme donde no me llaman, pero, verán; me presento. Mi nombre es Prudencio Pérez y soy el responsable del área de Iluminación y sin querer, he escuchado su apasionada conversación. ¿Me permiten que les sugiera algo?
Juan y Manuel frenaron en seco su discusión. El atractivo y educado joven les había dado un momento de tregua.
– Miren, creo que el modelo de lámpara Rotvik les viene pintiparado a sus necesidades decorativas. Si se fijan bien…
Una mirada de complicidad entre el policía local y su compañero de viaje piloto de Iberia, fue un adelanto a lo que iba a ocurrir esa noche en un local del centro de la ciudad que iba a brillar con luz propia. Continuará…
Una pareja se decide a montar los muebles recién comprados. Unas risas, no hay ningún reproche, no falta ningún tornillo, se han leído bien el manual. Finaliza todo el proceso de montaje sin discusión alguna. La pareja ha pasado la prueba, una pareja consolidada a prueba de bombas. En el felpudo de su casa, un lema: "Ya pueden venir problemas ya, os esperamos". Un timbre, una visita inesperada del director de tienda y una sorpresa: un menú de dos personas y un vale de 100 euros. La radio local está de camino para entrevistarlos. ¿Cómo lo han logrado? Un simple "Él casi siempre tiene razón", resume la entrevista.
Historia 4. Un niño enfadado que quiere irse con su mamá
¡Señores clientes! Un niño de 7 años, pelirrojo, un tanto inquieto, zurdo, disléxico y que responde al nombre de Sigmund se ha perdido en nuestras instalaciones. La última vez que se le ha visto ha sido en la sección de Terraza y Jardín. Le agradecemos su colaboración, gracias.
En la enorme área de almacenaje y agazapado entre decenas de cajas y a una altura equivalente de un segundo piso; el pequeño pelirrojo parece otear el resto de la tienda con cierto desdén. Sus ojos están fijados en su inseparable PSP.
-Sí, yo soy Sigmund, y ando aquí escondido de mi padre porque me da vergüenza ajena. Todos los fines de semana que me tocan con él por la custodia compartida la misma monserga, estancia de larga duración en Ikea. Si yo entiendo que tiene que ganarse la vida, pero pasarte todo el sábado viendo como deja anuncios de su clínica con descuento para parejas en los parabrisas de los coches del Parking, es un rollo. Mi padre se ha obsesionado, vive buscando parejas que discuten o simplemente que pasean para hacer sus compras. Yo de aquí no me bajo y quiero que venga mi mamá. ¿Qué hacen aquellas dos mujeres de la edad de mi madre escondidas debajo de la cama? Es de noche y la hora de cerrar las puertas se acerca. Continuará…
Si te parece, esperamos a que echen el cierre esta noche y seguimos un día de estos con más aventuras y desventuras. ¿Quién dijo que la vida era aburrida?


Brillante como la vida misma