Este muerto está muy vivo
Esta historia está basada en un hecho real. A un señor que conozco le han declarado muerto aunque él esta vivo. Lo que parece una broma de mal gusto se ha convertido en una pesadilla. R. es un jubilado vecino de mi barrio que tiene su casa dos calles paralelas a la mía. R. tiene alrededor de 65 años y acaba de descubrir que está muerto, sí, que ha fallecido. Como cada mañana, su vecina María ha pasado a primera hora de la mañana por su casa por si necesitaba alguna cosa del mercado, de la farmacia o del centro de salud; así por este orden. Al ser un barrio del centro de la ciudad en el que la gente se conoce desde hace muchos años y todavía se confía en la palabra vecino, R. le dejó su tarjeta sanitaria para que le recogiera un papel del centro de salud y le pidió a su vez, que le recogiera el pan que tenía encargado en el horno de la esquina. Y ahí va la crónica de una muerte anunciada.
- Buenos días, ¿qué tal? Te dejo la tarjeta sanitaria de R. porque me ha dicho que hay un papel que le tenéis que dar, que habló con la médico el viernes y que hoy lo tendría.
- Hola María, a ver, déjame ver. María, ¿estás segura de que has hablado con R. esta mañana?
- Pues claro, hace nada.
- Es que está muerto. Aquí sale en el programa que ha fallecido desde hace un mes y medio.
- ¿Pero cómo puede ser eso? Si lo acabo de ver hace media hora, no puede ser. ¿Lo puedes volver a comprobar, bonico?
- Lo acabo de hacer. Consta como fallecido desde hace un mes y medio. Esto es lo que me dice el sistema y el sistema rara vez falla.
María se dirigió apresurada a casa de su vecino (estuvo a punto de comprarle unas flores de despedida) pensando en cómo decirle tan mala noticia. Pero ¿y si fuera verdad y lo que ha visto esa mañana era una aparición? Empezó a agobiarse, se encomendó a la virgen de los Desamaparados, rezó una novena y llamó a la puerta.
- Hola María, estaba tomando un café, ¿quieres uno? Por cierto, que pronto has vuelto. Pero pasa, pasa, no te quedes ahí. Pero oye, ¿qué te pasa María?
- ¡Ay! es que no sé cómo decírtelo. Que estás muerto R. Que me han dicho en el médico que has fallecido. María empezó a llorar desconsoladamente. Es que el chico lo ha confirmado en internet y en la Consellería dicen que estás muerto hace un mes y medio y yo no me lo puedo creer.
- María, ¿qué dices? Si yo estoy vivo, mírame. Vamos al centro de salud y que me hagan un reconocimiento.
Fueron corriendo al centro de salud para confirmar su vida. María que todavía albergaba alguna duda, respiró tranquila cuando el mismo chico que le había confirmado la muerte de Rafa, se desdecía al cabo de unos minutos y le daba una buena noticia. Tuvieron que bajar dos médicos, un celador, una enfermera y tres administrativos para confirmar que el muerto estaba muy vivo. Había sido un error. Pero si algo puede ir a peor, ten a buen seguro que lo irá. A partir de ese momento a R. le toca arreglar tamaño entuerto. Visita varias administraciones con un certificado médico en el que se demuestra que está vivo (no es broma) y se encuentra con la clásico respuesta: “esto debe ser un error pero tendrá que ir a otra ventanilla”. Balones fuera. Ha ido a varias ventanillas, se ha entrevistado con no se cuantas personas, ha ido enseñando el DNI y el certificado médico que indica que está vivo a todo quisqui; pero sigue estando muerto. De momento la pensión la ha dejado de cobrar hasta el mes de agosto aunque le han dicho que ya cobrará todas las mensualidades juntas; en el banco la cuenta la tiene bloqueada porque está muerto; algún vecino supersticioso y mamón le mira raro y está muy preocupado porque desde hace bastante tiempo está en lista de espera en el hospital para operarse y teme que su muerte le haga perder puestos. Algunos vecinos se lo están tomando con cierto humor, le llevan ramos de flores a su casa, hablan bien de él a todo el mundo como si realmente estuviera muerto y en el bar de siempre, lo invitan a café y tostadas. Incluso el policía de barrio ha dejado de multarle cuando aparca el coche en zona prohibida. María duerme más tranquila, sabe que su vecino no es un fantasma y cada mañana cuando llama a su puerta, reza para que R. le abra la puerta y le diga que sí a algunos de sus encargos. ¿Te imaginas que vas al médico y te dicen que has muerto? Por cierto, parece ser que el error ha sido fruto de una confusión en determinados números. Consiste en haber matado a un vivo que está muy vivo y han resucitado a un muerto que está totalmente fiambre. Así que ves con cuidado por la calle, puedes encontrarte a un no vivo en la calle pidiendo dinero porque sus cuentas las tiene bloqueadas. Atentos.

