Dos acertijos, una contraseña y un poli infiltrado
Engrasa tus meninges que tenemos trabajo. Te propongo un reto intelectual en el que tienes que resolver dos acertijos. Verás que al principio pueden resultarte un tanto difíciles, pero si cambias la perspectiva y la forma de enfocarlos, las respuestas resultan evidentes.
Tienes tres opciones para intentar resolver los dos acertijos
- Estrujarte la sesera durante un buen rato hasta que encuentres el resultado. No intentes irte a Google a descubrir la respuesta, no seas trampas. Concéntrate.
- Pedir ayuda a un amigo más listo que tú (esta opción es fácil) e intentad resolverlo en equipo.
- Leerlo detenidamente, darle un par de vueltas al tema, irte a dormir y prepararte para soñar con el acertijo. Cuando despiertes, enfréntate al problema de nuevo.
Primer acertijo. Unos cacos, un policía que se pasó de listo y una contraseña

Un grupo de policías investiga a unos traficantes que pasan droga de buena calidad y poco cortada desde un lugar bien custodiado. Como la policía se las sabe todas, y para evitar ser descubiertos, vigilan la entrada del local desde un coche camuflado, con cámaras y micrófonos de última generación con los que no perder detalle de lo que allí se cuece. El problema es que si los policías son listos, los delincuentes no pierden comba, y utilizan una contraseña que solo ellos y sus colocados clientes conocen.
El objetivo de la poli: infiltrar a un par de agentes de paisano en el tugurio y pescar al grupo con las manos en la masa, pero tienen un problema, desconocen la contraseña.
Los clientes:
En ese momento llega un cliente con una sonrisa de oreja a oreja fumando un canutito de marihuana. Llama a la puerta y desde el interior le dicen: “18”. El cliente responde: “9”. La puerta se abre y accede al interior. Los policías se miran, creen tener la respuesta, parece fácil, pero deciden esperar un poco más.
Al poco tiempo, viene otro cliente tocándose la nariz y con la mandíbula un tanto tensa. Desde dentro le dicen: “8”. El amigo de la coca responde: “4”. La puerta se abre. Los policías sonríen. “Ya tenemos la contraseña”.
Sin que llegara a transcurrir ni un minuto, otro cliente vestido con chandal y recién salido del gimnasio se acerca a la puerta. Desde dentro le dicen: “14”. El cliente responde: “7”. Y la puerta se abre.
La policía entra en acción.

“¡Lo tenemos!”, dice el jefe de policía, y decide enviar a un agente.
El agente llama a la puerta. Desde dentro le dicen: “0”. El policía se queda parado. Después de unos breves segundos responde : “0”.
Se oye una ráfaga de disparos y el policía muere.
Los agentes que hay en el coche se quedan sorprendidos, pero deciden enviar a otro agente. Desde dentro se oye “6”. El policía contesta convencido: “3”. Pero la puerta no se abre. Se oye una ráfaga de disparos y el policía muere.
Hay un jefe de policía que está intentando resolver la contraseña ¿Le ayudamos? ¿Cuál es la contraseña?
Segundo acertijo: Un niño muy listo, un maestro perdido y un conserje que se las sabe todas.
Un niño de primaria (no digo la edad exacta para no deprimirte) ha escrito una serie de números en la pizarra y defiende que tienen su lógica. El maestro ha pedido ayuda para resolverlo (lleva horas dándole vueltas al coco) a otros alumnos y otros compañeros de ciclo. La psicóloga del colegio también ha entrado en acción y tampoco ha sido capaz de resolver el misterio. Por suerte, el conserje del centro, amante de la fotografía y del sentido común, ha encontrado la solución al enigma. Pero de momento, éste calla y sonríe. Hete aquí la serie:
14, 5, 10, 12, 2, 8, 11, 15, 6, 7, 13, 3, 1
¿Qué explicación le damos a esta serie? ¿Por qué los números están colocados en este orden? ¿Echamos una manita a ese maestro desesperado? Recuerda las tres opciones que te he expuesto al principio y luego vemos los resultados de estos dos acertijos.

William Dementt, investigador del sueño de la Universidad de Stanford planteó que los sueños representan una especie de pensamiento lateral en el que la mente intenta resolver un problema mirándolo desde nuevas perspectivas. Reunió a 500 voluntarios y les presentó unos acertijos similares a los que te he presentado anteriormente.
A la mitad se les presentó los acertijos por la mañana y los tenían que resolver por la tarde. A la otra mitad se los dieron justo antes de irse a dormir y los tenían que resolver a la mañana siguiente. El grupo que consultó los problemas con la almohada obtuvo puntuaciones significativamente superiores.
Resultado: Inconsciente 1 – 0 Dale que te pego a los pensamientos
En la universidad de California de San Diego, Denise Cai juntó a un grupo de voluntarios y les dio una serie de acertijos y les pidió que pusieran su mente en modo creativo y que se quedaran tumbados algo más de una hora. Unos descansaron y otros pudieron dormir. Los que durmieron, unos soñaron y otros no. Cuando acabó la sesión, les entregaron de nuevo los acertijos, y el resultado fue el siguiente:
Los que habían soñado 1 – 0 resto de participantes. Los que habían soñado con el problema tenían mayor número de aciertos. Puedes consultar este enlace para resolver dudas Morfeo se hace terapeuta y unas divorciadas deprimidas.
¿Ya sabes la contraseña? ¿Y la razón de la serie de los números? Deja el Google, prepárate a soñar con los acertijos y mañana lo resuelves. Dulces sueños.
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Lo tengo!!!!!yupiiiii….he conseguido descifrar el primero….que emoción!!!!! Voy a por el segundo….
jajaja vamoooooos