Cómo cargarse una relación de pareja
Cómo cargarse una relación de pareja y seguir vivito y coleando
“Cariño, ¿tiraste la basura? Cariño, ¿has bajado la tapa del water? ¿Has llamado a tu madre? Uy, ese jersey te hace más barriga, necesitas un corte de pelo, deberías dejar de fumar, ya no tienes treinta años, sólo piensas en ti…”
“Cariño… tenemos que hablar, no sé lo que quiero, necesito mi espacio, soy muy independiente, no haces nada bien, siempre tengo que hacerlo yo todo, eres igualito a tu padre, prefiero las croquetas de mi madre, no me gusta ese amigo tuyo, comes como un bruto, eres una histérica, no sirves para conducir, te obsesiona la limpieza, ¿hoy también hay fútbol?…”
Y así hasta el infinito: actitudes que desgastan y evidencian un descontento a veces insalvable.
Los seguidores de la página de Facebook Psicología, Salud y Deporte disfrutaron dejando las más variopintas verdades ante la pregunta ¿Cómo cargarse una relación de pareja? Pero la mejor, sin duda, fue: “La principal causa de divorcio es el matrimonio”. Lógica aplastante que esconde algo clave: no todo el mundo está preparado para estar en pareja; ni mucho menos, casarse. Pero si te empeñas, insistes y ese es tu objetivo, será mejor que sepas unas cuantas cosas.
Lo primero, la pareja no es tu salvación, no es la panacea absoluta. Sois dos seres que deciden unirse y conocerse, pero eso requiere madurez, exigencia ante la vida, valentía, riqueza emocional, inconformismo con la mediocridad, autonomía, respeto, paciencia… o seguramente, una suma de todo ello. Y lo más importante: honestidad, contigo y con el otro.
Destruir una relación de pareja es muy fácil para la mayoría. Te dejo a continuación diferentes razones, que coinciden, casi todas, con las respuestas de Facebook. Te animo a que eches un vistazo a la siguiente lista y detectes si alguno de esos motivos están presentes en tu relación. Si lo están, ponte manos a la obra, o mejor dicho, “poneos” manos a la obra. Y si no se puede, por las razones que sean, al menos lo has intentado. Recuerda: sois un equipo.
Tengamos un hijo.
Hipoteca emocional, con euribor más uno, y lo mejor de todo, ni a 15, ni a 25 años; son para toda la vida. Pero son fantásticos, o pueden serlo, y de las mejores cosas que te pasan en la vida. Sus alegrías son las tuyas, las cosquillas en los pies, su amor incondicional, sus problemas, sus notas en los exámenes, su primer ligue… Son increíbles. Capaces de enderezar un mal día. Ahora bien, cuando aparece un bebé en casa, los abogados matrimonialistas se frotan las manos. Un bebé es una bomba. Cambian los papeles, el carácter se transforma, el hombre ya no pinta nada, apenas hay tiempo para la intimidad, no se duerme, aparecen los reproches, los miedos, las neuras, los conflictos familiares… Un hijo destroza de un soplido lo que no está bien construido.
Celos: ¿Amantes reales o imaginarios?
En ocasiones, uno no sabe qué es peor. Los celos van asociados a una baja autoestima y un gran temor a que el otro encuentre a alguien mejor y más interesante. Para la persona celosa todo es una amenaza, cualquiera es potencialmente mejor y peligroso, incluido el fontanero. Los celosos suelen inventarse las razones; pero si hay algo detrás, si hay infidelidad por medio y es real la desconfianza, eso da para otro post, como el que ha escrito mi colega Rizaldos: ¿Perdonar o no perdonar? That´s the question.
Incompatibilidad o estafa. “Esto que tengo a mi lado no es lo que esperaba”.
Pues sí. Los seres humanos cambian. En la fase de enamoramiento uno es capaz de hacer esfuerzos casi sobrehumanos para encandilar al otro, mostrar su mejor cara, decir sí a todo… Pero pasa el tiempo y las concesiones acaban. Uno es lo que es: lo que me agradaba tanto al principio, deja de gustarme, ahora me molesta; es más, le pido al otro que deje de hacerlo. Aquí viene pintiparada la canción de The Doors The End.
Un nuevo amor.
Siempre puede suceder. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Cuando crees que lo tienes todo más o menos controlado, puede aparecer alguien que haga doblar tu corazón. Pura química y física. Nunca digas “de este agua no beberé”. De nuevo, cuando sopla el viento fresco de una persona atrayente, los cimientos se tambalean.
Problemas de comunicación.
Utilizar expresiones malditas del estilo: jamás, siempre, todo, nada, ya lo sabía yo, no me entiendes, es que yo soy así, me niego, tú haz lo que quieras, la culpa es tuya, nunca cambiarás… son pura dinamita para matar una relación. Puede que no a corto plazo, pero si es continuado, este modelo comunicativo es garantía absoluta para una ruptura o acabar deprimido, a no ser que hagas oídos sordos, pero entonces ¿qué pintas ahí? Aunque, ojo, dentro de las dificultades en la comunicación, hay que destacar las malinterpretaciones cognitivas y la lectura de pensamiento. Demoledoras.
Sexo.
Otro clásico en los conflictos de pareja. La falta de relaciones sexuales facilita el distanciamiento, la aparición de nuevos amores o escarceos furtivos; y en ocasiones, que no son pocas, hace que muchos hombres hagan uso de profesionales para saciar su apetito sexual. Ese es el verdadero secreto ibérico. Como primer paso recomiendo ser sincero con tu pareja: estoy pasando una mala racha, siento que no me deseas…
Desamor.
Es fundamental tener claro que todo en la vida tiene una fecha de caducidad, y como ejemplo, la vida misma. Hay que aceptar que tal vez tu relación en algún momento acabe, pero mientras exista, hay que vivirla a tope y exprimirla. Tener eso en mente puede garantizar cantidad y calidad.
El trío calavera. Machismo, dominación y violencia.
Si te encuentras a un sujeto con estos rasgos, sal pitando de ahí y pide ayuda lo antes posible. Los problemas compartidos pesan menos. Y ante todo recuerda: no eres la causante del problema, él es el problema.
Alguien dijo que lo inusual es que un matrimonio salga bien. Así que tranquilo. Lo importante es intentarlo y no pedir la luna a quien está a tu lado. Y recuerda que las canciones de amor son para cantarlas, no para creérselas a pie juntillas, y es que algunas son realmente bonitas y otras por el contrario, son un auténtico peñazo.
¡Ah, pero eso sí¡ Sin amor, la vida, deja de ser mágica. Saludos.
PD Este post ha contado con la colaboración de unos cuantos seguidores de la página de Facebook Psicología Salud y Deporte y a los que estoy más que agradecido, y a la inestimable ayuda y corrección de Payo Pascual, correctora de textos, diseñadora gráfica, excelente profesional y mejor persona. Gracias Payo.
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