Ciencia, cultura del esfuerzo y una estafa de país
El pasado viernes 24 de noviembre, tuve el placer de participar como ponente a las jornadas formativas del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Los asistentes, gente joven, bien preparada y con muchas ganas de aprender. Hay personal al que le preguntas qué quiere ser de mayor y te contesta sin ninguna duda que desean ser científicos, y tú sonríes y te dices a ti mismo: estos chicos y chicas, molan. Sin autógrafos, en silencio, con trabajo y dedicación, con pasión por lo que hacen, con sacrificio y con mucha, mucha, mucha constancia. Hay vida más allá de Gran hermano, de Sálvame y del papá, quiero ser Youtuber. Como de bien nacido es ser agradecido y las responsables de la organización del evento (fantástica Carmen Suay) se portaron muy bien conmigo y cuidaron hasta el más mínimo detalle para que me sintiera ese día como si estuviera en mi casa, de camino al hotel les dediqué un post que colgué en mi muro de Facebook y que hoy subo al blog.

Sí, alcanzar tus logros y metas profesionales no es una tarea fácil, tal vez sea una misión imposible, lo siento. Y no se trata de que tal vez no le has puesto todo el empeño, no. No se trata de que no has hecho lo que tienes o lo que tenías que hacer, no. No se trata de que no te hayas esforzado lo suficiente o que te desviaste del verdadero camino en un momento dado, no. Puede que te esfuerces, que seas constante y buena gente; que seas brillante, que te pases noches sin dormir preparando el último proyecto que te han encomendado y que sigas poniendo buena cara ante las adversidades, que por cierto, la vida se encarga de recordarnos que son muchas y de forma gratuita. Puede que seas una persona disciplinada, inteligente y apasionada. Puede que seas de esas personas que creen en si mismas y en sus capacidades pero aceptando sus limitaciones. Enhorabuena, pero esto no te libra del no éxito. Puede que tengas una excelente inteligencia emocional, que seas de los que suman y de los que creen en la ayuda a los demás. Puede que seas una persona con la generosidad grabada en tu ADN psicológico y aun así, recibir muchos reveses de parte de la vida, de una forma injusta, de una forma innecesaria. No hacen falta tantas hostias para aprender, ¡joder! Me fastidia mucho la gente que cuelga en sus muros de Face mensajes facilones tipo del si quieres puedes, o pelea por lo tuyo hasta donde tus sueños te lleven. Son infumables además de jetas. Hoy he estado dando una charla a un grupo de jóvenes en una jornada que ha montado en Madrid el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares CNIC. Un grupo de jóvenes que ante la pregunta: ¿que quieres ser de mayor? Te contestan con parsimonia: queremos ser cientificos. Sí, ni futbolistas, ni youtubers ni trileros, científicos. Chicos y chicas que pelean por un sueño, por su sueño desde hace mucho tiempo. Con constancia, con sacrificio y motivación, con intensidad en el día a día, con dedicación, esfuerzo (la cultura del esfuerzo) y pasión. ¿Y? Pues eso, que muchos de ellos se tienen que largar de este país porque los que deciden (nuestros representantes políticos y el submundo universitario que invita a los mejores a largarse), dedican sus dineros y sus miserias a otros menesteres, a las diferencias y al submundo intelectual. Sí, ya sabes, ya puedes esforzarte y pelear por tus sueños, que otros se van a encargar de convertir tus mejores sueños en tu peor pesadilla. Vaya estafa de país. ¿Cultura del esfuerzo? Ja.


Aquí en Galicia diríamos… “Verdades coma puños, aínda que doian”