“El que tiene el ego demasiado subido, tiene pequeños los oídos”.

Yo. Yo. Yo. Yo. Yo. Yo y más yo. Ah, y me dejaba algo: yo. Es egocéntrico, competitivo, con una idea de sí mismo extremadamente positiva y está convencido de que es un ser superior. Le encanta magnificar sus habilidades, habla constantemente de sus hazañas y busca la admiración, manifestando con los demás tan solo una empatía subterránea, ya que solo importan en la medida que son público para aplaudir. No hay nadie que le haga sombra, y si lo intenta (aunque sea involuntariamente) acabará con su reputación. Es rencoroso al cuadrado. Suele manejar la hostilidad y la autoridad, la seducción y la simpatía, mostrándose como la mejor compañía, siempre y cuando le cuadre con sus intereses, por supuesto. (más…)

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