El curioso caso de una mujer que pensaba que era Superwoman y que cuando le cayeron unas gotas de kriptonita, encontró significado a la vida.

Perfeccionista, razonablemente feliz, valiente, buena tipa, pero buena de las de verdad, muy responsable y un tanto rígida, con ciertas dificultades para decir no, empática, leal y amiga de sus amigos. Un chollo para cualquier empresa y un negocio redondo para asociarse con ella de por vida. Sí, ella era (y lo sigue siendo en la actualidad, solo que ahora mola más) de esas personas que no fallan y que siempre están ahí cuando uno la necesita. Ella podía con todo: las tareas de su casa y las de más allá, la familia (la suya y la de él), su casa, el trabajo, los amigos, los recibos, llegaba hasta la letra pequeña. Pero se olvidaba de ella. Superwoman pensaba que no necesitaba a nadie, o que simplemente, no quería molestar. (más…)

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