Mientras la vida nos va razonablemente bien y tenemos las situaciones más o menos controladas, nuestro estilo de pensamiento suele ser por lo general, aunque siempre hay excepciones, bastante correcto. Analizamos los problemas con cierta objetividad, nos preocupamos pero no nos angustiamos, nos entristecemos pero no nos deprimimos, nos enfadamos pero no entramos en ataques de ira y presentamos cierta incertidumbre manteniendo a raya a la temida ansiedad. (más…)

Read More