Las personas tiñosas
Personas tóxicas, negativas y brasas. Prepotentes, egoístas, aguafiestas, ruines y envidiosas que absorben la energía. Manipuladoras, víricas, con rasgos psicopáticos, mediocres e infelices. Vampiros emocionales, listillos, pobres infelices, criticones, depredadores psicológicos y conflictivos. Tiñosos. Sí, tiñosos. Y por un céntimo son capaces de montar un pollo.
Bonita manera de comenzar un post.
La gente tiñosa causa, en gran medida, problemas psicológicos a las buenas personas. Sí, a los generosos, a los amables, a los que creen en la raza humana, a los que piensan que quienes les rodean tiene un corazón tan grande como el suyo y que hacen o intentan hacer la vida un poco más fácil a los demás.
Llevo trabajando como psicólogo clínico veinte años, sobre todo con adultos, y hay un patrón que observo habitualmente en mis pacientes: gente buena que pasa por una dificultad (de leve a moderada, aunque a ellos les parezca muy grave), sintomatología ansiosa-depresiva, falta de habilidades para expresarse, baja autoestima y, además, otro factor que suele aparecer por desgracia, en muchas ocasiones: tropezarse con una persona tiñosa que les hace perder el norte, dudar de sus capacidades y sufrir, sufrir mucho. Así que si me dan a elegir entre la buena gente —la que sufre y padece las consecuencias— o los tiñosos; es decir, entre víctima y verdugo, yo lo tengo claro. ¿Y tú? Porque a veces los tiñosos atraen, y bastante.
Fíjate si son atractivos, que hasta un excelente músico y cantante, Cicco Tiñone, les ha hecho un guiño con el nombre. Te dejo el enlace en el que puedes escuchar lo bien que suena su música y sus versiones, y si te apetece contratarlo, no te defraudará, es buenísimo y el batería es de lo mejorcito. Cicco Tiñone & Beat Boy.
Tiñoso: persona miserable o ruin que acumula envidia, rencor y complejo de inferioridad en su ADN. Basa su vida en fastidiar a los demás, y sus presas favoritas suelen ser las personas felices, sanas y que van por la vida con buen rollo.
Su lema: “Yo estoy bien, si tú estás mal; y yo estoy mal, si tu estás bien”. De nuevo, entre tú y yo, lo tengo clarísimo.
Como no quiero que te pille el toro, voy a darte unas sugerencias. Son más fáciles de pillar de lo que imaginas.
Criticón. Le encanta hablar de los demás de forma negativa y corrosiva. Va al fallo, y no falla. La crítica va siempre dirigida a los demás, y el elogio solo a sí mismo. Por supuesto, ambas cosas las hace con megáfono en mano y siempre con público, faltaría más; un público por lo general abducido, que no se atreve a irse, ni a decirle cuatro verdades a la cara.
Es fan de los rumores. Necesita fomentar historias, con un poco de verdad y mucha mentira, en las que ataca a alguien cuya vida ignora. Cuanto más mal rollo, mejor. Si te fijas, le pillarás varias mentiras o verdades a medias donde él siempre sale triunfador.
Ególatra. Le encanta airear sus batallitas, la mayoría de las veces bastante ridículas. Siempre busca público para ello, y lo peor es que lo consigue. Escucharlo es una verdadera sesión de vergüenza ajena.
Cuando algo no le sale bien. Sabe perfectamente darle la vuelta, tirar balones fuera y echar la culpa a los demás. Le encanta hacerse la víctima. Es un manipulador nato.
Narcisista con aires de superioridad. Su segundo nombre es “Tolosé”, porque lo sabe todo y te lo recuerda a cada momento. Una auténtica pesadez. Y sigue teniendo público, porque sabe hablar bien, pero al cabo de un tiempo descubres que son ideas ajenas y no suyas.
Es experto en crear conflicto. En los trabajos enseguida se le ve el plumero. Fomenta el cotilleo y el enfrentamiento entre los compañeros. Cuanto más mal rollo, más está en su salsa.
Envidia y Resentimiento. Serían sus apellidos. Le fastidia en grado superlativo que alguien de su entorno destaque o tenga cierto éxito. Su táctica es: primero siente envidia, después lo odia y por último maquina algún bulo con la intención de cargárselo psicológicamente.

No da palo al agua: no suma, no arriesga, no crea. Solo espera a que los demás hagan algo ingenioso o divertido para pegar el hachazo. Va siempre con la escopeta cargada. Por eso, si su trabajo lo precisa, suele rodearse de gente creativa para atribuirse los éxitos.
A primera vista parece encantador. Sabe disimular muy bien su lado oscuro. Suele exhibir una potable cara A (que muestra) pero tiene una horrenda cara B (que esconde). Es Darth Vader. No obstante, si te dejas llevar por tu intuición, te darás cuenta que en su cara A hay algo que no te cuadra.
Juzga, juzga y juzga. A diestro y siniestro. Según él, todos son culpables, eso sí: sin pruebas y sin saber nada del asunto.
Se enfada, si no le das la razón. Inmadurez absoluta. Su palabra va a misa, y si le rebates o simplemente intentas discutir razonablemente, se cierra en banda, tachándote de desleal, de irreverente o de todo lo que se le ocurra.
No tiene casi amigos. Podrá alardear de las fiestas a las que le han invitado y lo ocupado que está, pero si rascas un poco, vive más solo que la una.
Agota mentalmente al que tiene al lado. Porque no para de opinar, criticar; sabe más que nadie, lo ha visto todo… Menuda pesadez. Pasar horas con él es agotador energéticamente.
Podríamos seguir con la lista. Su descripción coincide con varias de las características de la personalidad psicopática: escasa o nula capacidad empática, frío, falso, calculador, ausencia de culpa, disfruta con el mal ajeno (schadenfreude)… Te recomiendo que leas un anterior post “Psicología del cotilleo” en el que hablamos del disfrute del mal de los otros (schadenfreude) y de un interesante fenómeno que se da en las personas que critican “Transferencia espontánea de rasgos“.

Y ¿qué puedo hacer si me encuentro a una persona tiñosa?
Si lo ves claro, poner pies en polvorosa y salir cagando leches. El problema es que esta gente atrae en un primer momento. Si no has coincidido con nadie así, te preguntarás: ¿cómo es posible? Porque presentan una cara amable, dócil y entusiasta. Les gusta lo que a ti, creen en lo que tú crees, eres su fantástico hallazgo. Pero sólo están mostrando tu propio reflejo. Si afinas un poco la vista, no te están contando nada nuevo, sólo reafirmando la buena onda que les llega de ti. Y es que no tienen nada que aportar; o sí, pero se lo inventan.
Entonces… si todo está bien, si la cara A me gusta, ¿por qué huir?
Por tu salud mental, ¿te parece poco? Recuerda que su cara B es horrible, y le saldrá más pronto que tarde. Nadie puede disimular por mucho tiempo. En breve surgirá la bravuconería, los juicios a mansalva, las rabietas, el orgullo, sus batallitas poco creíbles… Ahora ya le miras de reojo. Pero aún no ha hecho nada para que huyas. En ese caso, toma distancia y no caigas en la trampa de tomarlo en serio: no le escuches, que no te atrapen sus quejas y sus lamentos. No lo justifiques y no le des la razón. Claro, que él intentará hacerse la víctima con que no crees en él, que parece mentira… y ahí va una proyección de manual: te reprochará con pelos y señales todo lo que él hace. Increíble ¿verdad?
Si aún sigues ahí, si lo tienes que aguantar, pon una pizca de humor a sus comentarios e intenta ponerle límites. Que no te confunda la aparente seguridad con la que sentencia. No participes en sus cambios de humor y no te creas ni la mitad de lo que dice. Mantén tus opiniones. Apuesta por tu estilo y tu forma de pensar. Esto no va a cambiar al tiña´s, pero sí que conseguirá mantener intacta tu personalidad.
En definitiva, es gente muy pobre interiormente que busca a alguien de buena calidad para beber de ellos. Y es fácil caer en la trampa. No te sientas culpable. Pero es importante alejarse antes de que te expriman a tope. Si observas, la gente inteligente y brillante jamás alardea de nada, ni se hace notar. Es consciente de lo que sabe y no necesita decirlo a nadie. Es amable, simpática, humilde, y te sientes bien a su lado. Por lo tanto, toda muestra de lo contrario es síntoma de lo peor.
Por eso, con tanta gente que hay en este mundo, ¿merece la pena perder el tiempo con tiñosos? Además, la satisfacción de quitárselos de encima es impagable.
Por cierto, entre los tiñosos podemos encontrar una clasificación y unos subtipos, pero esto lo dejamos para un próximo post: el tiñitas, el tiñoso y el tiña´s friend.
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