Los vecinos de las puertas siete y doce de mi escalera están padeciendo un curioso confinamiento. En la puerta siete vive un pareja de treintañeros, informáticos que trabajan desde casa, sin hijos, sin chucho que pasear, con un gato que no cuela para sacarlo a la calle correa mediante y con un arsenal de antivirus instalados hasta en la cisterna del váter. Él, enganchado a las series de HBO de día y a páginas eróticas de noche, mantiene una intensa y erótica relación vía whatsApp con la vecina que vive dos pisos arriba. Baja la basura tres noches por semana; orgánica, papel, plástico y vidrio, toda a la vez. El confinamiento no le quita su recién estrenado amor por la naturaleza y por otra cosas. Ella, enganchada y ensimismada con su Thermomix y lectora empedernida de novelas históricas, va de Cleopatra a Moctezuma pasando por velocidad cuchara, Varoma y giro a la izquierda.
La puerta doce suda vida por todos los costados. En ella viven dos adultos; dos niños de catorce y quince años que supuran hormonas las veinticuatro horas al día y con los ojos medio ciegos de tanta Playstation; una abuela de setenta que no quiere molestar pero que no para y un hámster que anda todo el día dando vueltas. Esa casa es la antítesis de Instagram. Ella, maestra de Infantil en un colegio concertado, enamorada hasta las trancas del informático de la puerta siete anda medio enganchada al whatsApp y es voluntaria tres veces por semana a bajar la basura al anochecer; la orgánica, el papel, el plástico y el vidrio. El confinamiento no le quita su recién estrenado amor por la naturaleza y por otras cosas. Él, dueño de una mercería en el centro de la ciudad en la que vende bragas, calzoncillos de corte clásico y con una fuerte venta en fajas y sostenes, es un empedernido lector de OKdiario y seguidor de Forocoches, y no se entera de nada.

En su barrio, como en casi todos los barrios de la ciudad, está todo a oscuras y no hay farmacia de guardia abierta que aporte un poco de luz Karol Anne. Toda la calle está iluminada con luces de vela y los contenedores están bastante alejados entre sí. El de basura orgánica está a escasos metros del patio, los de reciclaje de cartón y plástico están a medio kilometro de la casa y el de vidrio tres calles más allá, por lo que reciclar se convierte en una linda excusa para retozar y en unos cuantos minutos para ausentarse de casa.
Como las cosas del meter están reñidas con las de reciclar, los dos tortolitos depositan toda la basura en el mismo contenedor sin discriminar entre el plástico y los tomates de El Ejido o entre el papel y las cortadas de jamón cocido envasado, y así, ganan tiempo para meter otro producto en el asiento trasero del coche.
Esta noche, una pareja de policías locales ha detectado movimientos sospechosos en el interior de un vehículo aparcado en un callejón y se han aproximado linternas en mano para confirmar sus sospechas. Una pareja de amantes sin freno de mano ha sido pillada con las manos en la masa. Él, que es informático y amante de las series made in HBO se ha excusado y les ha contado una buena película. Ella, que es una buena maestra de infantil y excelente actriz, ha fingido un orgasmo, ha mentido a los polis diciendo que son marido y mujer y que en casa no pueden hacer el amor porque les resulta imposible con tanto niño y la suegra. – ¡Agentes! por eso intercambiamos fluidos en el automóvil.

Como buena maestra, se ha excusado educadamente con una sonrisa picarona. Los dos uniformados, que uno hacía uno de poli bueno y el otro no hacía mas que mirar el escote de la maestra, les han pedido que antes de la próxima cuarentena hagan un buen reciclaje con sus vidas y dejen la basura en casa. Ni más ni menos.
Hoy, dos vecinos han vuelta a su normalidad, una, entre viajando por historias de acá y cocinando a velocidad cuchara; otro, con ganas de vender sus fabulosas fajas y sostenes a precio de saldo, y un par de vecinos que cuentan los días para reciclar sus desechos. Y mientras tanto, un hámster no para de dar vueltas en su confinamiento.
Por cierto, ¿a qué hora bajas la basura? ¿Reciclas?