Una carta sin respuesta (de momento)
Carta de una persona al que el amor ha abandonado.
Una tormenta de arena, un vacío entre tinieblas, una sombra ennegrecida, un abismo de tristeza, un tren que descarrila, un horno a gas a toda mecha, un bolígrafo sin tinta, un banco sin cristalera.
Un peón sin una reina, un caballo ente cadenas, una torre sin perspectiva, un alfil desatinado, un bastardo rey desterrado, un tablero sin piezas, una mano que no conjuga, un jaque mate en do mayor, una partida perdida.
Un taxista sin bandera, un diario sin cabecera, una bestia de dos cabezas, un periodista sin raza, un político de las cavernas, un amor sin un recuerdo, un discurso sin fundamento, una pista de baile sin sedimentos y mil estrellas sin firmamento.
Un color desajustado, un enfoque difuminado, una foto muy movida, una báscula sin medida, un señor de gris muerto en vida, un cura con taparrabos, un adolescente descarriado, un amor ya sentenciado, una estafa convenida, un borracho sin bebida, un callejón sin salida, un planeta exento de vida.
Un paseo por la alambrada, un calabozo de madrugada, una juez empanada, una fiscal amarrada, un leguleyo sin código civil, un testigo servil, un policía de servicio y un compañero que no acompaña. Una patrulla sin sirena, una noche de luna llena, un atraco, un me escapo, un retén, un balazo, una lucha sin cuartel, una tumba de papel y un fin inacabado.
Un paisaje despiadado, un espantapájaros ametrallado, un tumor diagnosticado, un pensamiento bien rumiado, un cadáver maniatado, un fichaje descartado, un aroma sin matiz, un vivo sin vivir en mí, un cubano por Madrid, un dolor sin matices y sinfín, un final sin un principio, un caminante por el precipicio. Un amor que se fue y un amante trastornado.
Esta es la única manera que tengo de expresarte lo mucho que te quiero y el cómo me siento desde que dijiste adiós a mi vida, a tu vida, a nuestra vida.
Solo espero que vuelvas.
Te deseo hasta el infinito y más allá.

