Mi vecino de la puerta veinte es un tipo la mar de apañado. Músico callejero compositor de canciones de desamor de día y sufridor de ataques de ansiedad de noche; lo pasa realmente mal los días que tiene que cantar y tocar la guitarra sobre un escenario, o simplemente cuando piensa en ello. Si la audiencia supera el número de tres, mi vecino, que se toma la vida muy en serio y le cuesta percibir las dobleces del lenguaje, cree que tres personas son multitud; diez, una manada de lobos, y cincuenta, un enjambre equivalente a salir cagando leches o voy a sufrir de un ataque al corazón que me voy a quedar tieso en menos que canta un gallo. 

Como a mi vecino le gusta estar al día de lo que pasa en el mundo y hace lo posible por conocer curiosidades de la vida con las que cantar a la muerte, está suscrito desde hace doce años y un día a la revista de humor Muy Interesante y algo más de tiempo a la seria publicación semanal El Jueves. Hace tres años, la revista de humor que a veces aporta cosas serias y viceversa, le sorprendió con un reportaje sobre mitología griega que le tocó en lo más profundo de su ser; concretamente reflotó una espiritualidad que tenía bien escondida. Mi vecino pasó de ser un ateo confeso, creyente en el poliamor y cantante de un derrotado Eros, a ser un monógamo utrareligioso politeísta temeroso de Dios o mejor dicho, temeroso de sus dioses, pero que sigue cantando alegres canciones a Tanatos o al desamor.

Pese a la multitud de deidades que habitan en su universo espiritual, muestra especial debilidad por uno de los dioses. Y es que mi vecino se siente muy identificado con el dios Pan. La primera vez que se encontró con esta deidad, provocó en su sesera tal revuelo intelectual y vital, que en un mes le montó un altar en mitad del comedor con figura de madera mediante y además, dejó de dirigirse a su gato persa con el bonito nombre de Misifú para bautizarlo como Pan. Sí, así como suena, Pan a secas. Y es que lo del dios Pan y sus ataques de pánico, tiene miga..

Este relato forma parte de mi próximo libro sobre psicología de la cotidianidad; una ampliación de mi anterior librito: Una liebre, una tortuga y un mosquito. Psicología para ir tirando.