Esta mañana me he encontrado con un espejo mágico en la peluquería de mi barrio. No sé si el imaginario espejo muestra sinceridad, miente como un bellaco, exagera y distorsiona la realidad, ha hecho un curso de primeros auxilios de psicología o su inventor, es un cachondo mental. No lo sé y tampoco me importa mucho. A veces (muchas veces), es mejor no buscar sesudas explicaciones ni bucear en difusas profundidades para encontrar salida al mal humor y recuperar cierto ánimo y una buena sonrisa. A veces (muchas veces), vale la pena quedarte con la sencillez de los pequeños detalles y darte cuenta (ser consciente) de las pequeñas cosas aunque te parezcan muy superficiales.

Como diría el maestro Serrat

Son aquellas pequeñas cosas
Que nos dejó un tiempo de rosas
En un rincón
En un papel
O en un cajón

Esta mañana, además de un buen corte de pelo me he llevado una buena sonrisa. Y gracias a un espejo que igual me ha mentido o ha exagerado, no sé, pero me ha encantado creerle.