Grupos de WhatsApp y un bocata de atún
Esta mañana he ido al bar de la esquina y me he metido entre pecho y espalda medio bocata de atún con aceitunas, una cerveza, un café y una copita de mistela. Como el camarero tardaba mucho en servirme y soy un tipo curioso, hiperactivo y que tiene una adicción al móvil sin diagnosticar, me he puesto a contar los grupos de whatsApp en los que ando metido. Me he llevado una sorpresa de aúpa, ya que me han salido un total de 213. Como el atún no se iba a enfriar más de lo que estaba, me he puesto a investigar y he caído en la cuenta que soy un sujeto totalmente pasivo en 190 grupos. De hecho, en 47 de ellos no conozco a nadie. Como soy un tipo poco asertivo, al que no le gustan los conflictos y que piensa mucho en el que dirán, he preferido no salir de ellos para evitarme problemas y tener que dar explicaciones. En 10 de los grupos soy un miembro muy activo, mando fotos de paisajes, hago algún chiste, incluso en alguno de ellos tengo el cargo de administrador, cosa que me ha puesto muy contento. Lo que más me ha preocupado, es que en 13 de los grupos estoy yo solo, el resto de los participantes me ha abandonado, han salido, se han pirado sin avisarme previamente. Como soy un tipo supersticioso al que no le gusta pasar por debajo de una escalera y al que le desagrada enormemente el número trece, me he comido el bocata y le he pedido al simpático camarero la cuenta del almuerzo y su número de teléfono. El joven ha accedido y le he metido en un nuevo grupo de whatsApp con el nombre de Clientes satisfechos del bar de la esquina. Como soy un tipo generoso al que le gusta compartir sus neuras con los demás porque creo que pueden ser fuente de sabiduría, le he dejado cinco céntimos de propina, me he ido a casa, me he sentado en el sofá, he sintonizado Telecinco en mi televisor, he cogido mi teléfono móvil y he expulsado al camarero. Hoy estoy más tranquilo, soy miembro de 214 grupos de whatssApp y me he quitado de encima el fatídico número 13. Por cierto, ¿habéis visto Cámbiame?

