¡Socorro! Mamá y papá neandertal en la grada
Hace un par de semanas participé en una jornada sobre educación y deporte en Valencia. Me invitaron a hablar sobre los neandertales en los campos de fútbol y este texto es parte de lo que expuse allí. Está claro que cuando los padres ven a sus hijos en una competición deportiva, el cuarteto formado por la identificación, la vinculación emocional, el sufrimiento y la educación, hace acto de presencia casi sin llamar a la puerta. Súmale a esto unos cuantos kilos de expectativas elevadas, una vida estresada, bajo autocontrol, mediocridad, competición y algunas cosas más, y nos encontramos con el cóctel perfecto para que el personal (papás y mamás) desbarre en los canchas deportivas, especialmente en el mundo del fútbol. Mientras tanto, observan a sus niñitos ejerciendo el noble arte de dar patadas a un balón. En este post hacemos un recorrido sobre el personal (the papas and the mamas y abuelos) que va a los campos de fútbol siendo el crack, el número uno, o rei, el papá Neanderthal. Creo que todos los padres podemos estar sazonados con un poco de cada uno de ellos o un mucho, depende de cómo nos relacionemos con el cuarteto inicial que te he explicado antes y con nuestro autocontrol.

PAPÁS DEL MEJOR. Padres un tanto frustrados que piensan que su hijo es el mejor. Si en ese momento no lo fuera, será razón de que está pasando un bache por el crecimiento o que no lo ponen en su situación natural. Si no lo es, lo será. Presionan a sus hijos en exceso. Van a resultado puro y duro. Si su equipo gana, ha sido gracias a él. Si su equipo pierde, la culpa es de los compañeros. Sentarse a su lado a ver un partido es insufrible.

PAPÁ CHISPAS. EL DÍA ES UNA PROLONGACIÓN DE LA NOCHE. Consumidor habitual de alcohol. Conoce todos los bares de los campos de fútbol, la mejor cerveza y el más barato. Le da al alpiste cosa mala y de la misma manera que el alcohol hace efecto en su sesera reduciendo su capacidad de autocontrol, pone en marcha todo el arsenal de chistes y anécdotas en la banda. Pasa de ser un tipo con cierta gracia a dar vergüenza ajena conforme pesa el alcohol en sangre.
PAPÁ O MAMÁ ENTRENADOR. BORRIQUITO COMO TÚ. YO SÉ MÁS QUE TÚ, QUE TÚ Y QUE TÚ. Escucha programa deportivos, sabe de sistemas, de rotaciones, de estrategias. Conoce el club o la escuela en el que juega su hijo al dedillo, quién es el director deportivo y los equipos en los que ha estado el entrenador. Es muy activa en el grupo de wass del equipo, pero es más activa conspirando en los entrenamientos y los días de partido poniendo a parir en la banda al entrenador.
MAMÁ MEGÁFONO. GRITO, LUEGO EXISTO. Sin megáfono llega a cualquier parte del campo. Puede pasar de castaño a oscuro en pocos minutos; igual te anima el cotarro, cosa que está muy bien, que pasa a perdirle el teléfono al árbitro para quedar con él después. Si su cerebro neandertal puro lo tiene muy desarrollado o se junta con otro padre neandertal, son un peligro para los presentes y una vergüenza para sus hijos. “Mamá (papá), que no hace falta que vengas”

PADRES DEL ÁRBITRO. QUE SÍ, QUE EL ARBITRO TIENE UNA MADRE, Y NO LA QUE PIENSAS, UNA COMO TÚ. Me imagino a las madres o padres de chavales jóvenes que han optado por ser árbitros yendo a un campo a ver a sus hijos. Sufrimiento. Recuerda que el personal puede decidir ser árbitro porque les guste mandar, porque son deportistas y quieren ganarse algo de dinero extra, porque les gusta el arbitraje o simplemente porque les da la gana. ¿Alguien piensa en ellos?
O REI. PAPÁ NEANDERTHAL PURO. Su cerebro neandertal (el sistema límbico) donde se asientan los instintos más primarios (reproducirse, buscar comida y bebida, detectar los peligros y luchar) lo tiene ciclado; no así el cacho neural llamado corteza prefrontal en el que se asienta el autocontrol. Recuerda que cuando tenemos un ataque de ira (en este tipo de padres, un clásico) es el equivalente a perder en tres 10 y 15 puntos de CI (cociente intelectual). ¿Entiendes ahora algunas cosas?
Siete características, siete del papá Neanderthal.
- Suele consumir alcohol para engrasar su amígdala y estar preparado para la lucha. Un partido es una batalla.
- Nada más conocer la alineación o la táctica, despotrica del entrenador y evidentemente de algún jugador.
- Cuando ve al árbitro le dedica algunas bellas palabras: cabra superlativa, la profesión de la madre y si el árbitro es mujer, saca a pasear su casposa hombría.
- Alienta el juego sucio y protesta todo o casi todo, incluso el precio de la cerveza.
- Corrige la posición del hijo en el campo saltándose las órdenes del entrenador. Ese tío no tiene ni idea.
- Insulta al equipo rival, saca motes. Si hay un chico en el campo o árbitro de origen magrebí, subsahariano o sudamericano, sus pocas neuronas lanzan mensajes que dan vergüenza ajena.
- Su su equipo pierde, busca bronca, si su equipo gana, lo celebra de forma exagerada delante de los rivales, perdón, de sus enemigos. Esto no es fútbol, es la guerra.
Una cosa más, bueno, dos, una aclaración y una explicación. A lo largo de este post, habrás comprobado que he utilizado el masculino y femenino a la hora de referirme a los tipos de padres. En todos los casos, repito, en todos los casos, podemos utilizar la mamá o el papá, él o ella, abuelo o abuela. La estupidez, así como la inteligencia no conoce de sexo, raza o religión, es decir, que el que es gilipollas, es gilipollas. Dejando de lado este submundo de los terrenos deportivos, te dejo la parte positiva que tiene el deporte.
Los beneficios que tiene la práctica regular del deporte tiene sobre el personal son innumerables:
- Mejora la concentración.
- Nos aporta mayor claridad mental. Nos ayuda a reflexionar de manera positiva.
- Mejora la memoria. Favorece el desarrollo del hipocampo.
- Libera Neurotransmisores: Endorfinas, noradrenalina, serotonina y dopamina que favorecen el bienestar y reducen el estrés.
- Reduce los niveles de cortisol en sangre. Retrasa el envejecimiento.
- Ante las depresiones leves es más efectivo que los antidepresivos.
- Si tienes problemas de sueño por el estrés, es mano de santo. Menos pastillas y más deporte.
Los efectos de la práctica deportiva en lo niños, tres cuartos de lo mismo. Aunque a lo expuesto anteriormente hay que sumarle el efecto que tiene en la formación y en la educación de los chicos. Valores, ni más ni menos.
- Respeto a las normas (que nos va a venir muy bien para cuando se hagan mayores).
- Respeto a los árbitros (a la autoridad) y a las reglas del juego.
- Respeto a los compañeros.
- Compromiso.
- Perseverancia.
- Aprender a competir y aceptar que no siempre se gana.
- Trabajo en equipo.
- Responsabilidad individual.
- Autonomía.
Deporte sí, gracias, pero con los neandertales bien lejos. Y si te cuesta controlarte, la cafetería del campo es bien bonita para comerte un buen bocadillo de tortilla mientras tu hijo juega al fútbol. Si eso, ya te cuentan el resultado.

