Despacito, uno de Teruel y unos extraterrestres
Hola soy Manolo, mayor de edad, nacido en Teruel provincia de España, tengo problemas de memoria y soy muy sensible a la cafeína. El café matutino me despierta, el que me tomo después de comer es puro placer para mi paladar, pero si se me ocurre hacerme ese cafelito a partir de las 18.28h no pego ojo en toda la noche; lo tengo comprobado. El otro día sin ir más lejos me tomé un café con un amigo a las 18:37h y me pasé toda la noche en blanco. El que dijo que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, es un optimista empedernido y un falsario. Aquí el personal tropieza, bueno, tropezamos, tres, cuatro y cuarenta veces en los mismos errores. ¿Sabes aquél que diu de un tío que se separó y se volvió a casar y…? Pues eso. Como esa noche de marras me costaba mucho conciliar el sueño me puse un podcast del programa de Iker Jiménez “Cuarto Milenio”. Mano de santo, gracias Iker.
Una legión de extraterrestres ha declarado la guerra a la especie humana y ha tenido a bien invadir el planeta tierra. Con ayuda de un virus mortal de necesidad se han fundido a todo bicho viviente a excepción de Luis Fonsi, Enrique Iglesias y un servidor. Como suelo tener serios problemas de memoria, o eso creo recordar, no sabía si los dos únicos tipos que quedaban conmigo en el planeta eran empleados de banca, zoólogos, mentores o albañiles emocionales. Una mañana, después de tomarme el clásico cafelito, les pregunté qué profesión tenían antes de la extinción de nuestra especie y me contestaron que eran cantantes. Como yo tenía mis dudas, Enrique Iglesias empezó a canturrear la canción Súbeme la radio y Luis Fonsi, que no era menos, empezó a cantar y bailar Despacito. Durante dos semanas y media estuvieron cantando y bailando reguetón todo el santo día. Yo, que además de tener serios problemas con la cafeína y mala memoria, soy un poco chivato, mala persona y cuido mucho de mi salud mental, me puse en contacto con los extraterrestres y les pasé por lo bajini dos coordenadas. Sí, soy el último ejemplar de la especie humana y no me siento orgulloso de ello, sé que no soy un buen ejemplo. Desde que estoy solo en el planeta tierra me paso todo el día tarareando Despacito, así que por respeto a la especie humana acabo de dar una nueva coordenada a los alienígenas.
Son las 8:00h y el vecino de la puerta cuatro me ha despertado con la radio a todo volumen. Suena la canción Despacito y no me quiero levantar de la cama. ¿No habrá alguien en el mundo exterior? Iker, te necesito. Des-pa-ci-to.

