Un proyector, una copa de vino y un fotógrafo trilero
Uno puede fijarse en los pequeños detalles que muestra la fotografía y puede ver dos mundos paralelos. Un plano superior humano e imaginario y un plano inferior, mecánico y real. En el centro de la imagen y para más datos, en la parte inferior, reposa sobre una mesa un proyector de última generación en 3D.

Aunque parezca un tanto añejo el aparatito de marras, no es así, engaña, es lo más. Fíjate que capacidades tiene este proyector que es capaz de juntar en el salón de un hotel de Barcelona a un grupo de personas de diferente edad y sexo (incluido un seguidor del Atleti), con tres psicólogos y un psiquiatra y que terminara la fiesta en paz. El grupo de personas que ha creado este proyector es de lo más variopinto, desde gente muy joven, preparada, con ilusión, con mucha psicología y mejor mente, a personal que ya va entrando en años y que se han convertido en especialistas en relativizar y en apostar por vivir con más ímpetu las pequeñas cosas que les ofrece la vida. La inteligencia de este proyector no deja lugar a ninguna duda. Además de lo expuesto anteriormente ha creado en cada uno de ellos dos detalles que ya ha quedado instalado en el ADN psicológico de cada uno de ellos: una auténtica sonrisa coral y que son personas biempensantes (o por lo menos lo intentan). No les importa en absoluto que no puedan controlar totalmente sus pensamientos y sus emociones; ni tan siquiera les importa el que no pueden alcanzar la felicidad eterna y mandar a hacer puñetas a la tristeza, a la ansiedad o a los propios temores. Este proyector es tan inteligente y lo mejor de todo, tan honesto, que no es capaz de crear mundos imposibles y fantasías psicológicas de todo a cien; los chicos y chicas de la imagen lo aceptan. Y saben a la perfección, que la vida es (y puede ser) muy chula aunque a veces nos gaste verdaderas putadas; y hasta que llegue el momento “pijama de madera”, mejor apostar por sonreír e intentar ser un poco más amable con uno mismo y con la gente que les quiere. Y vivir acorde a unos valores y en congruencia.
Fuera del alcance del proyector hay otro mundo, este sí que es real, en el que reina un cierto desorden. Sobre la mesa, una botella de agua mineral que esta medio vacía, sí, medio vacía y no pasa nada, no se cae el mundo. Una mochila de color negro en la que alguno puede meter sus cuentas pendientes y luego vaciarla; una agenda de color rojo repleta de direcciones para una nueva vida y una mejor autoestima y unos postits con el sello de una rubia poco amante de los centrifugados. Fuera de esta escena y dentro del mundo real está el ejecutor de la fotografía, un tipo la mar de divertido y que ha sido un excelente anfitrión. De hecho, le gustó tanto la imagen en 3D, que mientras todo el grupo estaba departiendo con una copa de vino escuchando a Peret y hablaba de proyectos vitales y de yogurt blanco; el astuto reportero puso pies en polvorosa y por arte de birlibirloque se esfumó con el proyector. Nos consta que lo tiene en funcionamiento en su casa las 24 horas del día y no hay manera de que lo devuelva. Y si le entra alguna duda, Sonia Cervantes no le deja.
Esta fotografía es parte del Seminario “Claves para mejorar tu bienestar” que hemos celebrado en Barcelona. Se une a los anteriores que hemos celebrado en Valencia y Aranjuez, y que próximamente daremos en otras ciudades, tal vez la tuya. Los responsables del proyecto, Sonia Cervantes, Miguel Ángel Rizaldos, Iñaki Vázquez y Nacho Coller, damos las gracias a los asistentes y te esperamos al siguiente.

