Hay personas que son expansivas y no callan ni debajo del agua. Seguro que pones cara a alguno de tus conocidos, amigos o compañeros de trabajo. Está bien hablar, expresar, animar puntualmente el cotarro e incluso ser el alma de la fiesta, pero es conveniente ir con ojo con la información que damos a los demás.  Tu vida es tuya y tú eres el que mejor conoce lo que pasa en ella, no compartas tanto. Si estás pasando por un proceso complicado, cuenta con tu pareja o con un buen amigo, y si te resulta difícil hablar sobre los problemas que te afligen, consulta con un profesional de la psicología.  En el vídeo que acompaña este post te cuento algunas cosas que ya te he explicado en el artículo: Cuando hablar demasiado es un problema.