Los principales propósitos que los españoles soñamos alcanzar en el año 2016 fueron: ponerse a dieta (22,78%), lógico después de los atracones navideños; aprender otro idioma (17,22%), especialmente mejorar nuestro nivel de inglés macarrónico;  y dejar de fumar (16,94%), los que lo siguen haciendo que cada vez son menos, por fortuna.Tres propósitos clásicos que seguramente fueron los mismos que en años anteriores y anteriores a los anteriores. Por orden de importancia les siguieron: dedicarse más tiempo a uno mismo (15,14%); apuntarse al gimnasio (12,64%), otro clasicazo; y realizar un viaje (12,08%) sin necesidad de drogas.

Seguramente que habrás escuchado mil y una frases del estilo “si quieres, puedes” o “querer es poder“, “visualízate consiguiendo el éxito y alcanzando tus propósitos y tus deseos y seguro que esto te ayuda a la consecución de tus propósitos“. Esta morralla seudocientífica, puede que la hayas leído en algún libro mal llamado de autoayuda, como El secreto o algún otro similar, o extraída de alguna charla de todo a cien de un arquitecto, periodista o cualquier otra profesión venida a menos por la crisis económica que se ha convertido en experto en coaching emocional, y que repiten como papagayos mensajes sacados de algún bonito vídeo de youtube cargado de frases rimbombantes pero vacías de contenido. Una cosa ten clara, no siempre que quieras conseguir algo, lo vas a alcanzar, que no te mientan, que no te vendan la burra. Y una cosa más: no por visualizar, amanece más temprano. Vamos a ver un par de ejemplos:

Solo visualizar, te lleva a fracasar.

Estudio realizado por Phan y Taylor de la Universidad de California.  Unos estudiantes dedicaron unos minutos diariamente a imaginar que sacaban una nota excelente en un examen y fantasearon con cómo se sentirían después de conseguirlo. Evidentemente en el estudio había otro grupo control que afrontaba el examen a los que se les pidió que no se imaginaran sacando una nota muy buena. ¿Qué pasó? Pues hete aquí que el primer grupo estudió menos y sacó notas más bajas en el examen que sus compañeros. ¿Moraleja? No fantasees tanto y curra un poco más. Luego lo vemos.
Universidad de Pennsylvania, Oettingen y Wadden. A un grupo de estudiantes se les pidió los que anotaran con cuánta frecuencia habían fantaseado con obtener el trabajo de sus sueños al acabar la universidad. Tras dos años de seguimiento llegaron a la conclusión de que aquellos estudiantes que habían dedicado más tiempo a pensar sobre el éxito, habían recibido menos ofertas laborales, enviado menos currículos y tenían sueldos más bajos que el resto de compañeros.

¿Moraleja? Mientras uno fantasea, el que está a tu lado se esfuerza. Y ojo, que no siempre lo vas a conseguir por mucho que te esfuerces. Lo siento. Si fantaseas con lo maravilloso que será tu futuro, te esforzarás menos para conseguir tus metas, los contratiempos y las frustraciones te pillarán con el pie cambiado y tendrás la guardia demasiado baja para afrontar con cierto éxito los problemas que encuentres en el camino, que van a ser unos cuantos.

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Desmontando el sí pero que nos lleva al fracaso y ponemos el énfasis en lo que nos ha salido bien. Primero el error y después los aciertos. Vamos.

Una ejercicio que yo pido a las personas con las que trabajo, es que el día 31 se reserven un tiempo para ellos mismos. En soledad, dando un paseo o tomando un té o un zumo de cebada les recomiendo que hagan un análisis de lo que han pasado durante el año que se va. Se trata de ser honesto en el análisis y que les animo a que detecten aquellas cosas que no han conseguido, que han errado, que les han salido mal, sí. Centrarse en las cosas que han podido fracasar. ¿Pero este psicólogo busca más pacientes creando en el personal mal rollito? No, pequeño saltamontes. La idea principal es que analices primero lo negativo y a partir de ahí que te centres en los éxitos, en las cosas que has conseguido, aunque sean pequeñas cosas. Recuerda que a tendencia del personal es analizar las cosas en un principio en positivo y acabar con los errores, y parece que no es una buena táctica. Siguen con lo positivo de este año y repásalo: ¿Cuántas cosas han dependido de tu esfuerzo? ¿Cuántas horas has dedicado a ese trabajo? ¿Y cuánta paciencia has tenido? venga, seguramente que hay muchas pequeñas cosas que vale la pena sacar del baúl de los recuerdos. ¿Cual es el objetivo de este trabajo? Pues mira, pasar un buen rato, que veas que a base de esfuerzo se consiguen muchas cosas (no todas), que los errores forman parte de nosotros y lo mejor, que acabes el año con un buen sabor de boca y que tengas esperanza. Lo mejor, empieza ahora.

¿Qué quieres conseguir en el 2017?

Busca aquello que te motiva aunque no sea compartido con los que tienes a tu alrededor. Ponte en marcha para conseguir aquellas cosas que conecten con tus valores, con las cosas que son importantes para ti, sí, esas que te molan y que te apasionan. Mira este esquema de tus (posibles) diferentes áreas vitales y plantéate en qué invertir tu tiempo, tus deseos y tu trabajo, y ubica ahí tus propósitos. Recuerda que son tus áreas y no las de tu vecino o las del compañero de trabajo o las del psicólogo las que valen. Las que importan son las tuyas. Evidentemente, huelga decir que los propósitos para este año tienen que ser realistas y alcanzables.

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¿Qué tengo que hacer para llegar a conseguir lo que yo quiero?

  • Coge el ordenador y escribe de manera detallada tus propósitos y tu plan. Es importante que desmenuces el plan en objetivos secundarios que sean concretos. Recuerda que es importante que hagas hincapié en el rendimiento y no en el resultado final, es decir, qué es lo que tienes que hacer para alcanzar tus metas y dejando de lado la meta en sí misma (recuerda que las personas que fantasean sobre sus buenas notas,…).
  • Cuenta lo que quieres conseguir a otras personas. Si buscas aliados y les cuentas tus proyectos, te resultará más complicado abandonar y eso hará que saques fuerzas de flaqueza para seguir en el camino. Si además se lo dices a mucha gente, más motivado estarás para lograr tus objetivos. Haz partícipe a tus conocidos y amigos de tus propósitos y recuerda que los amigos son junto con el sexo, el mejor antidepresivo, y a falta de pan, buenas son tortas. Puedes contarlo vía Facebook, pero tampoco des mucho la brasa por las redes sociales.
  • Piensa en los aspectos positivos. Qué aspectos de tu vida mejorarán conforme vayas consiguiendo tus metas. Piénsalo y tenlo bien presente.
  • Prémiate conforme vas avanzando. El camino a veces es largo y tortuoso, así que si te parece, cada equis pasos que vas dando de manera certera y constante, gratifícate con algo, aunque sea con un pequeño detalle o con unas frases de aliento, “sé que estoy haciendo bien las cosas, que me esfuerzo y sacrifico“. Si te das un pequeño premio por los avances, seguro que te sentirás mejor, más contento y más realizado.
  • Conforme avanzas, lo escribes. Tener una imagen o un diario donde puedas escribir o dibujar tus avances por medio de una gráfica, enumerando todos los objetivos secundarios propuestos y tachando los que vas consiguiendo, es mano de santo. Colócalo en un sitio que puedas consultar con facilidad, esto hará que se multiplique tu motivación y el deseo de seguir conquistando metas.

Ya tienes unas pistas para poder conseguir tus propósitos para este año entrante. Por mi parte, te deseo mucha salud mental y que disfrutes del camino. Creo que la cuestión es que más que alcances tus metas, que está muy bien pero que no siempre lo vamos a conseguir, es que te lo pases lo mejor posible en el trayecto. La vida nos propone baches y curvas imposibles que nos hacen, en ocasiones, cambiar nuestro rumbo. Un saludo y feliz año.